Niños y niñas de mi salón
Lo que vas a aprender
- Decir en qué se parecen todos los cuerpos y en qué son distintos (estatura, color de ojos, color y forma del cabello, tamaño de las manos).
- Decir una semejanza y una diferencia con un compañero, con respeto.
- Explicar que ser niño o niña no decide lo que alguien puede hacer ni lo que le tiene que gustar.
- Leer una gráfica y una tabla de los ojos y el cabello del salón.
Para qué
Nadie es igual
Mira la cara de tus compañeros. No hay dos personas iguales.
Sara, Tomás, Valeria y Samuel: sus ojos y su cabello.
Explicación
En qué nos parecemos
Todos tenemos cabeza y tronco. Casi todos tenemos brazos y piernas.
Uno es más alto, pero tienen las mismas partes.
Manos grandes y pequeñas
Unas manos son más grandes que otras. Ninguna mano es mejor.
Luis tiene la mano más grande que Ana.
Ejemplo resuelto
Sara y Valeria
¿En qué se parecen Sara y Valeria? ¿En qué no?
Ver la solución paso a paso
Las dos tienen el cabello negro: es una semejanza.
Sara lo tiene crespo y Valeria, liso: es una diferencia.
Respuesta: Las dos lo tienen negro, pero de distinta forma.
Juegos de todos
Ser niño o niña no decide qué puedes jugar. El fútbol y el lazo son de todos.
Sara juega fútbol y Samuel salta lazo.
Con respeto
Nadie es mejor por cómo es su cuerpo. Las diferencias se dicen sin burla.
Sara y Tomás se dicen sus diferencias con respeto.
Los ojos del salón
Cada niño marcó el color de sus ojos.
Los ojos de un salón inventado.
Práctica
Mi autorretrato
Mírate en un espejo de plástico y dibújate. Cuéntale a un compañero en qué se parecen.
El espejo de plástico y tu dibujo.
Mira la gráfica de los ojos. ¿Cuántos tienen los ojos cafés o negros?
Ojos cafés, 11, y ojos negros, 6. Juntos son 17.
Mira la gráfica de los ojos. Hay más ojos cafés que negros y verdes juntos.
Es verdad. Cafés hay 11, y negros y verdes juntos son 8.
En la gráfica, solo 2 tienen los ojos verdes. ¿Qué color de ojos es el mejor?
Ningún color de ojos es mejor. Ser pocos no es estar mal.
El cabello de los mismos niños y niñas.
Mira la gráfica del cabello. ¿Cuántos tienen el cabello crespo?
Lo tienen crespo 3 niñas y 4 niños. Juntos son 7.
¿Verdadero o falso? Ningún niño tiene el cabello crespo.
Es falso. Cuatro niños tienen el cabello crespo, como varias niñas.
Mira el dibujo de los cuatro niños. ¿En qué se parecen Tomás y Valeria?
Los dos tienen el cabello liso. Sus ojos y sus camisetas son distintos.
Juan dice que el fútbol es solo para niños. ¿Quién puede jugar fútbol?
Juan no tiene razón. Niños y niñas pueden jugar fútbol.
Pedro dice: «Tomás tiene el cabello largo, entonces es niña». ¿Verdadero o falso?
Es falso. El cabello largo no dice quién es niña.
Luis le dice a Sara: «Tu cabello es feo». ¿Cómo se lo dijo?
Eso es una burla. Con respeto diría: «Tu cabello es crespo».
Reto
¿Es del cuerpo o lo eliges tú?
Lleva cada cosa a su canasta.
Reto
Completa lo que aprendiste.
Elige la palabra de cada espacio.
Reto
Encuentra cinco palabras de cómo somos.
Busca ojos, liso, manos, crespo y piel.
Cierre
En resumen
Todos tenemos cabeza y tronco; casi todos, brazos y piernas.
Cada cuerpo es único.
Somos distintos en estatura, ojos, cabello y manos.
Ser niño o niña no decide lo que puedes hacer.
Las diferencias se dicen con respeto.
Vocabulario
- Semejanza
Algo en lo que dos personas se parecen.
- Diferencia
Algo en lo que dos personas no se parecen.
- Cabello crespo
Cabello con rizos apretados, como resortes.
- Cabello liso
Cabello que cae derecho, sin rizos.
- Respeto
Tratar bien a los demás, sin burlas.
Guía para el docente
Tiempos
- Inicio · 5 min — Pida que cada niño mire sus propias manos y diga una cosa de ellas. Pregunte si hay dos manos iguales en el salón. Nadie compara su cuerpo con el de otro en voz alta.
- Explicación · 15 min — Deje que el lector lea cada tarjeta y comenten el dibujo que sigue: los niños del cuento, las partes del cuerpo, las manos de Ana y Luis. Resuelvan el ejemplo de Sara y Valeria. En la tarjeta de los juegos, pregunte si hay juegos solo de niños o de niñas. Si sale el tema, diga que niños y niñas también tienen partes privadas, las que tapa la ropa interior, que son de cada uno y se nombran con respeto; no entre en detalles.
- Práctica · 25 min — Autorretrato con espejos de plástico (no de vidrio) y lápices de colores. En parejas que usted forma, cada niño dice una semejanza y una diferencia empezando por «yo tengo… y tú tienes…». Nadie toca la cara ni el cabello de otro sin su permiso, y cada uno dice solo cómo es él mismo. Después, las gráficas, las preguntas y los retos.
- Cierre · 5 min — Cada niño termina la frase «Algo que puede hacer cualquier niño o niña es…».
Preguntas para el salón
- ¿En qué se parecen todos los cuerpos del salón?
- ¿Hay un juego que sea solo de niños o solo de niñas? ¿Por qué no?
- ¿Cómo le dices a un compañero una diferencia sin que se sienta mal?
- Ser niño o niña, ¿decide qué color te tiene que gustar? El rosado, el azul y el verde son de todos.
Errores típicos
- Creer que niños y niñas son distintos en lo que pueden hacer. Haga una lista en el tablero de cosas que hacen en el recreo y pregunte, una por una, si un niño y una niña pueden hacerla. Siempre la respuesta es sí.
- Creer que hay colores, juguetes, juegos u oficios de niños y de niñas. Use los dibujos: Sara juega fútbol, Samuel salta lazo y lleva camiseta rosada, Tomás tiene el cabello largo. Pregunte qué tiene que ver el color de una camiseta con el cuerpo.
- Pensar que una característica del cuerpo hace a alguien mejor o peor. Lean la gráfica de los ojos: hay muchos ojos cafés y pocos verdes, y ninguno es mejor. Ser pocos no es estar mal.
- Burlarse o poner apodos por el cuerpo. Practiquen la frase «yo tengo… y tú tienes…». Si aparece una burla, deténgala de inmediato y repitan la regla: nadie es mejor por cómo es su cuerpo.
- Creer que el cabello o los ojos dependen de ser niño o niña. En la gráfica del cabello hay niños y niñas con cada forma de cabello. Tomás tiene el cabello largo y Sara lo tiene corto.
Tarea sugerida
Con un adulto de la casa, mirarte en un espejo y dibujarte: el color de tus ojos, de tu cabello y de tu piel. Decir una cosa que te gusta hacer y que puede hacer cualquier niño o niña.