Conversar sobre un mensaje de los medios
Lo que vas a aprender
- Responder sobre un mensaje de los medios qué dice, qué quiere que hagamos y a quién va dirigido.
- Distinguir en un anuncio las promesas que se pueden comprobar de las que exageran.
- Conversar en grupo sobre un mensaje dando razones apoyadas en lo que dice y respetando el turno.
Para qué
¿Para qué sirve esto?
La radio, la televisión e internet te hablan todos los días. Te cuentan noticias, te ponen música y, entre una cosa y otra, te ofrecen productos. Esos mensajes llegan a miles de personas al mismo tiempo. Por eso se llaman medios de comunicación masiva.
Un mensaje así no se piensa solo. Se piensa mejor conversando: tú notas una cosa, tu compañero nota otra, y entre los dos entienden más. Hoy vas a oír una cuña de radio, vas a leer lo que dijeron dos niños que la oyeron, y al final vas a conversar en grupo sobre ella.
Explicación
Tres preguntas para cualquier mensaje
Cuando un mensaje de los medios te llama la atención, hazle tres preguntas:
- ¿Qué dice? Lo que se oye o se lee, tal cual: las palabras, los sonidos, las imágenes.
- ¿Qué quiere que hagamos? Casi todo mensaje busca algo: que compremos, que vayamos, que votemos, que pensemos de cierta manera. A veces lo pide directamente («¡Compra ya!») y a veces no lo dice, pero se nota.
- ¿A quién va? Mira las palabras, las voces y los lugares que nombra. Si habla del recreo y se oyen voces de niños, el público son los niños. Si habla de la finca y de abonos, son los campesinos.
Promesas que se comprueban y promesas que exageran
Los anuncios hacen promesas: lo que pasará si compras. Algunas se pueden comprobar. Si un morral «tiene tres bolsillos», basta con mirarlo. Otras son exageraciones: dicen algo mucho más grande de lo que es, para que el producto parezca mágico. «Con este morral, las tareas se hacen solas» es una exageración: ningún morral hace tareas.
Fíjate también en los trucos de la radio: el nombre del producto repetido muchas veces, una música pegajosa, aplausos, voces de niños felices. No son mentiras, pero sirven para que te acuerdes del producto y lo desees. Reconocerlos no quiere decir que todo anuncio sea malo. Quiere decir que tú decides, con tu cabeza, qué creer.
Ejemplo resuelto
Las tres preguntas en el anuncio de unos cuadernos
En la radio suena: (Música alegre.) «¿Las tareas te aburren? Llegaron los cuadernos Arcoíris, con hojas de seis colores. ¡Con Arcoíris sacas la mejor nota del salón! Cuadernos Arcoíris, en la papelería de tu barrio». ¿Qué dice, qué quiere y a quién va? ¿Qué promesas hace?
Ver la solución paso a paso
¿Qué dice? Que hay unos cuadernos nuevos, que tienen hojas de seis colores y que se venden en la papelería.
¿Qué quiere? No dice «cómpralo», pero nombra el producto tres veces y dice dónde está. Quiere que la gente vaya a la papelería a comprarlos.
¿A quién va? Habla de «tareas», de «nota» y de «salón». Va a los estudiantes, que luego les pedirán los cuadernos a sus familias.
Las promesas. Que tiene hojas de seis colores se puede comprobar abriendo el cuaderno. Que con él «sacas la mejor nota del salón» es una exageración: la nota depende de lo que estudias, no del color de las hojas.
Respuesta: Anuncia unos cuadernos de colores, quiere que los compren y va a los estudiantes. Las hojas de colores se comprueban; la mejor nota es una exageración.
Lectura · aviso
Cuña radial de los tenis Relámpago
(Se oyen pasos que corren muy rápido y una multitud que aplaude.)
Voz de niño: ¡Llegué! ¡Primero otra vez!
Locutora: ¿Quieres ser el más rápido del recreo? Llegaron los tenis Relámpago, con suela de rayo y cordones que brillan en la oscuridad.
Locutora: Con Relámpago, nadie te alcanza. Con Relámpago, todos quieren ser tus amigos.
Voz de niña: ¡Mamá, yo quiero unos Relámpago!
Locutora: Tenis Relámpago, en las zapaterías de tu pueblo. ¡Solo esta semana, con un llavero de regalo! Tenis Relámpago: el que los tiene, gana.
Cuña inventada para esta lección: los tenis Relámpago no existen.
Lectura · dialogo
Lo que dijeron Analía y Jerónimo
(En la cocina, el radio está prendido. Analía y su primo Jerónimo acaban de oír la cuña mientras desayunan arepa con chocolate.)
Jerónimo: ¡Yo quiero esos tenis! Con esos le gano a mi vecino en la carrera del viernes.
Analía: ¿Y cómo sabes que te hacen correr más? La cuña lo dice, pero no explica cómo.
Jerónimo: Dice que tienen suela de rayo.
Analía: ¿Y eso qué es? Yo nunca he visto un rayo pegado a un zapato.
Jerónimo: También dice que todos quieren ser tus amigos.
Analía: ¿Y Sigifredo? Juega descalzo en el potrero, y en el recreo todo el mundo quiere estar en su equipo.
Jerónimo: (Se ríe.) Es verdad. Pero lo de los cordones que brillan sí debe ser cierto. Eso se puede ver.
Analía: Eso sí. Y lo del llavero. Lo demás habría que probarlo.
Jerónimo: Entonces el viernes corro con los míos. Y si pierdo, no les echo la culpa a los tenis.
Diálogo inventado para esta lección: las personas no son reales.
Ejemplo resuelto
Cómo conversan Analía y Jerónimo
Analía y Jerónimo no piensan igual al comienzo. ¿Qué hacen para conversar bien?
Ver la solución paso a paso
Cada uno dice lo que piensa. Jerónimo empieza con su deseo: «¡Yo quiero esos tenis!». No se queda callado aunque Analía piense distinto.
Las razones se apoyan en el mensaje. Cuando Jerónimo dice que los tenis lo harán correr más, Analía vuelve a la cuña: «La cuña lo dice, pero no explica cómo». No se burla de su primo: le pregunta.
Se escuchan y aceptan lo que es verdad. Jerónimo reconoce un punto de Analía con «Es verdad», y Analía acepta uno de Jerónimo: «Eso sí».
Llegan a algo juntos. Al final separan lo que se puede comprobar de lo que no: «Lo demás habría que probarlo».
Respuesta: Dicen lo que piensan, apoyan sus razones en lo que dice la cuña, preguntan en vez de burlarse, aceptan los puntos del otro y terminan separando lo comprobable de lo que no.
Cómo conversar en grupo sobre un mensaje
Conversar no es pelear para ver quién gana. Es pensar en voz alta con otros. En cuarto conociste los acuerdos del conversatorio; hoy los usas para conversar sobre un mensaje de los medios. Lo nuevo es el segundo: dar razones apoyadas en lo que dice el mensaje. Repásalos:
- Pedir la palabra y esperar el turno. Si todos hablan a la vez, nadie escucha.
- Dar razones con el mensaje en la mano. No basta con «a mí me parece». Di qué parte del mensaje te hace pensar eso: una palabra, un sonido, una promesa.
- Preguntar en vez de burlarse. Si alguien piensa distinto, pregúntale por qué. A veces tiene una razón que no habías visto.
- Reconocer cuando el otro tiene razón. Cambiar de idea con una buena razón no es perder.
- Cerrar con una conclusión. Al final, alguien del grupo resume en qué están de acuerdo y en qué no.
En la conversación también se usan las palabras que ordenan un discurso, que ya conoces: «primero», «además», «en cambio», «por último». Ayudan a que los demás sigan lo que dices.
Ejemplo resuelto
El plan de la conversación del grupo
Tu grupo va a conversar diez minutos sobre la cuña de los tenis. ¿Cómo se organiza?
Ver la solución paso a paso
Antes de empezar. Escogen quién da la palabra y quién toma nota. Cada uno vuelve a leer la cuña en silencio y marca una frase que le llame la atención.
Primera ronda: ¿qué dice? Cada uno cuenta, por turnos, una cosa que dice la cuña, con sus palabras exactas. Quien toma nota las escribe.
Segunda ronda: ¿qué quiere y a quién va? Cada uno da su idea y la razón que la apoya en el mensaje: una voz, una palabra, un sonido.
Tercera ronda: ¿qué promesas se pueden creer? Separan en el cuaderno las que se comprueban mirando y las que exageran. Si no están de acuerdo, cada uno explica por qué.
Cierre. Quien toma nota lee en voz alta en qué estuvieron de acuerdo y en qué no.
Respuesta: El plan tiene preparación (roles y frase marcada), tres rondas con una pregunta cada una y un cierre que resume los acuerdos.
Práctica
Según la cuña, ¿qué tienen los cordones de los tenis Relámpago?
La cuña dice «cordones que brillan en la oscuridad». La suela de rayo es de la suela, no de los cordones, y el llavero es el regalo de la semana.
La cuña promete que con los tenis Relámpago nadie te alcanza.
Es verdadero. El párrafo 4 dice: «Con Relámpago, nadie te alcanza».
Según la cuña, ¿qué regalan solo esta semana?
La locutora dice: «¡Solo esta semana, con un llavero de regalo!». La carrera del viernes es la de Jerónimo, y no la nombra la cuña.
Según el diálogo, Jerónimo quiere los tenis para ganarle a su vecino en una carrera.
Es verdadero. Jerónimo dice: «Con esos le gano a mi vecino en la carrera del viernes».
Según Analía, ¿qué promesas de la cuña sí se pueden comprobar?
Jerónimo dice que lo de los cordones «se puede ver», y Analía responde «Eso sí. Y lo del llavero». Lo demás, dice ella, «habría que probarlo».
Al final, Jerónimo decide no correr el viernes si no tiene los tenis Relámpago.
Es falso. Jerónimo dice «Entonces el viernes corro con los míos»: va a correr con los tenis que ya tiene.
¿A quién va dirigida la cuña de los tenis Relámpago?
El recreo y las voces de niños muestran que el público son los niños.
¿Para qué pone la cuña a una niña que grita «¡Mamá, yo quiero unos Relámpago!»?
La voz de la niña muestra lo que el anuncio busca: que los niños pidan los tenis en casa.
La cuña promete que con Relámpago «todos quieren ser tus amigos». ¿Es razonable esa promesa?
Es una exageración para que el producto parezca mágico. El ejemplo de Sigifredo, que juega descalzo y todos lo buscan, lo demuestra.
En una conversación de grupo, Camilo dice que la cuña es mala y no da ninguna razón. ¿Qué es lo mejor que puede hacer su compañera?
Preguntar por la razón ayuda a que Camilo la diga y a que el grupo piense con él. Cortarlo o callarse no deja conversar.
Un anuncio de una lonchera dice: «Tiene dos compartimientos» y «Con ella serás el niño más feliz del mundo». ¿Cuál de las dos promesas se puede comprobar?
Los compartimientos se cuentan mirando la lonchera. Ser «el más feliz del mundo» es una exageración: nadie puede comprobarlo.
Reto
Completa lo que dijeron los dos primos.
Reto
¿Se puede comprobar o es una exageración? Ponla en su canasta.
Reto
Encuentra en la sopa palabras para hablar de los anuncios.
Cierre
En resumen
A un mensaje de los medios le hago tres preguntas: qué dice, qué quiere que hagamos y a quién va.
Los anuncios hacen promesas: unas se comprueban mirando y otras son exageraciones.
La repetición, la música y las voces felices sirven para que recordemos y deseemos el producto.
Para conversar en grupo pido la palabra, doy razones con el mensaje en la mano, pregunto en vez de burlarme y cierro con una conclusión.
Vocabulario
- Medio de comunicación masiva
Un medio que lleva el mismo mensaje a muchísimas personas a la vez: la radio, la televisión, internet, el periódico.
- Cuña radial
Un anuncio corto que se oye en la radio, con voces, música y sonidos, para que la gente compre algo o vaya a algún lugar.
- Promesa
Lo que el anuncio asegura que va a pasar si compras o haces lo que pide.
- Exageración
Decir algo mucho más grande de lo que es, para llamar la atención.
- Público
Las personas a las que va dirigido un mensaje.
Guía para el docente
Tiempos
- Inicio · 5 min — Lea la cuña en voz alta, con voces distintas para el niño, la niña y la locutora. Pregunte qué les dieron ganas de hacer al oírla.
- Explicación · 10 min — Escriba las tres preguntas en el tablero y resuélvalas con el anuncio de los cuadernos. Haga dos columnas, «se comprueba» y «exagera», y llénelas con los alumnos.
- Lectura · 8 min — Dos alumnos leen el diálogo de Analía y Jerónimo. Pregunte qué hizo cada uno para que la conversación no se volviera pelea.
- Práctica · 12 min — Preguntas y retos en parejas.
- Conversación en grupo · 12 min — Grupos de cuatro o cinco siguen el plan del ejemplo (preparación, tres rondas, cierre). Pase por los grupos con la rúbrica y anote lo que observa en cada alumno.
- Cierre · 3 min — Quien tomó nota en cada grupo lee su conclusión. Compare en qué coincidieron los grupos.
Preguntas para el salón
- ¿Qué anuncio de la radio o la televisión recuerdan de memoria? ¿Por qué se les quedó?
- ¿Qué promesa de un anuncio les ha resultado falsa alguna vez?
- ¿Es malo que existan los anuncios? ¿Para qué sirven?
Errores típicos
- Creer que todo lo que dice un anuncio es mentira. Vuelva a la cesta: hay promesas que sí se comprueban (los cordones, el llavero). Ser crítico es separar, no rechazarlo todo.
- Opinar sin razón («es feo», «es bueno») en la conversación. Pida siempre la parte del mensaje que apoya la opinión: «¿Qué palabra o qué sonido te hace pensar eso?».
- Burlarse del compañero que quiere el producto. Recuerde el ejemplo de Analía: pregunta en vez de burlarse, y reconoce cuando Jerónimo tiene razón.
- Confundir lo que dice la cuña con lo que dicen los oyentes. Pida que señalen de qué texto sale cada frase antes de responder.
Tarea sugerida
Escuchar o ver en casa un anuncio de la radio o la televisión con alguien de la familia y conversar con esa persona usando las tres preguntas. Escribir en el cuaderno qué dijo cada uno y si estuvieron de acuerdo.