El autor escribe, el narrador cuenta
Lo que vas a aprender
- Distinguir al autor, la persona real que escribe, del narrador, la voz que cuenta dentro del texto.
- Señalar en un cuento las palabras que muestran quién narra («yo», «mi», «nosotras»).
- Sacar de una nota biográfica los datos de la persona que escribió el cuento.
- Explicar con pistas de los dos textos por qué la narradora de un cuento no es su autora.
Para qué
¿Para qué sirve esto?
Cuando abres un libro de cuentos, en la portada aparece un nombre: el de la persona que lo escribió. Pero al empezar a leer, a veces quien te habla es un perro, una niña o una piedra del río. Entonces, ¿quién te está contando la historia?
Hoy vas a separar dos cosas que se confunden mucho: el autor, que es la persona real que escribe, y el narrador, que es la voz que cuenta dentro del texto. Te va a servir para leer mejor y, en unas clases, para escribir tu propio cuento con un narrador que no seas tú.
Explicación
El autor: una persona de verdad
El autor es una persona que existe o que existió. Tiene un nombre, nació en algún lugar, tiene una familia y un oficio. Un día se sentó con un lápiz o frente a un computador y escribió el cuento. Su nombre lo encuentras en la portada del libro, en la firma que va al final del texto o en una nota que cuenta su vida.
El autor no tiene que haber vivido lo que cuenta. Puede inventarlo todo: los personajes, el lugar y lo que les pasa. Para eso sirve la imaginación.
El narrador: la voz que cuenta adentro
El narrador es la voz que te cuenta la historia mientras lees. Esa voz vive dentro del texto, no afuera. Puede ser de dos maneras:
- Alguien de la historia que cuenta lo que le pasó. Habla de sí mismo con «yo», «me», «mi», «mis», «conmigo», o con verbos como «probé» o «encontré». Si cuenta con otros, dice «nosotros» o «nosotras». Puede ser una persona, un animal o una cosa: un gato, un balón o una escoba pueden narrar, porque en los cuentos todo puede hablar.
- Alguien que no aparece en la historia. No dice «yo». Nombra a los personajes por su nombre o con «él», «ella», «ellos», como quien mira desde afuera.
Un caso para pensar
Imagina un cuento firmado por Hernando Castaño, un autor inventado para este ejemplo. Empieza así: «Soy la escoba de la escuela. Todas las tardes barro el salón de quinto y encuentro tapas, borradores y papelitos doblados».
¿Quién cuenta? La escoba. Lo muestran las palabras «soy», «barro» y «encuentro»: habla de lo que hace ella misma. ¿Quién escribió? Hernando, un señor de carne y hueso. Una escoba no puede tomar un lápiz. Lo que hizo Hernando fue imaginarse cómo vería el salón una escoba y escribir con esa voz. Por eso el narrador del cuento es la escoba y el autor es Hernando: son dos distintos, aunque el cuento diga «yo».
Ahora lee el cuento de la gallina. Mientras lees, fíjate en cada palabra que te diga quién cuenta.
Lectura · cuento
El nido de la carretilla
Me llamo Pecosa porque tengo pintas blancas sobre las plumas negras. Vivo en el patio de la finca de doña Custodia, en una vereda fría donde la neblina baja por las tardes. Somos nueve gallinas y un gallo que canta antes que todos.
Todas las mañanas, doña Custodia pasa con su canasto y recoge los huevos de los nidos. Nosotras ponemos y ella recoge. Así ha sido siempre. Pero este año yo quería otra cosa: quería ver salir mis propios pollitos.
Por eso busqué un escondite. Probé debajo del lavadero, pero el agua me mojaba las plumas. Probé en el gallinero viejo, pero el perro metía la nariz. Al fin encontré el lugar perfecto: una carretilla volteada detrás de los bultos de papa, en la enramada.
Allí puse un huevo cada día, hasta tener diez. Después me eché encima y no me moví. Solo salía un ratico al amanecer para comer y tomar agua. Las otras gallinas me miraban raro. —¿Dónde te metes, Pecosa? —me preguntaban. Yo no contestaba nada.
Una tarde oí unos pasos pequeños. Era Nayibe, la nieta de doña Custodia, que buscaba su balón entre los bultos. Me vio y abrió mucho los ojos. Yo esponjé las plumas y le dije clo, clo, clo, bien fuerte, para que entendiera que ese nido era mío. Nayibe se agachó despacio, me miró un rato y se fue sin tocar nada.
Desde ese día, cada mañana aparecía junto a la carretilla un puñado de maíz y una tapa con agua. Nadie más sabía de mi nido.
Una noche oscura sentí un olor raro. Una chucha se acercaba arrastrando la cola. Yo me levanté, abrí las alas y grité tan duro que desperté al perro. El perro ladró, la chucha salió corriendo y yo volví a calentar mis huevos, temblando.
Pasaron tres semanas. Una mañana sentí un piqueteo debajo de mí. Salieron ocho pollitos amarillos. Cuando los llevé al patio, doña Custodia se puso las manos en la cabeza y Nayibe aplaudió. Ahora, cuando doña Custodia pasa con su canasto, siempre deja unos huevos en mi nido.
Cuento de Gilma Rendón Barrera
Las pistas de la narradora
En este cuento la voz que narra es la de una gallina que es personaje. Lo sabes desde la primera línea: «Me llamo Pecosa». Ella cuenta lo que le pasó a ella misma, y por eso aparecen tantas palabras de primera persona.
Hay una pista especial en el párrafo 2: «Nosotras ponemos y ella recoge». La palabra «nosotras» quiere decir “yo y las otras gallinas”. En cambio, «ella» es doña Custodia, otra persona del cuento.
Cuidado con los diálogos. En el párrafo 4 las otras gallinas preguntan: «¿Dónde te metes, Pecosa?». Ese «te» no es de la narradora: lo dicen otras gallinas cuando le hablan a ella.
Fíjate también en el final. Debajo del último párrafo aparece «Cuento de Gilma Rendón Barrera». Esa es la firma: allí no habla la gallina. Allí aparece el nombre de la persona que escribió el texto. Para saber quién es esa persona, lee la nota que sigue.
Lectura · biografia
Sobre la autora
Gilma Rendón Barrera nació en una vereda de Santander, en una casa con huerta, una vaca y un patio lleno de gallinas. De niña le tocaba recoger los huevos todas las mañanas, y así aprendió que cada gallina tiene su carácter.
Estudió para ser maestra y durante muchos años enseñó en escuelas rurales. Allí empezó a escribir cuentos para leerlos en voz alta con sus estudiantes. Le gusta que en sus cuentos hablen los animales y las cosas, porque, como dice ella, cada uno ve el mundo desde su rincón.
La idea de este cuento le llegó por un recuerdo: un día su abuela encontró, detrás de unos costales, a una gallina echada sobre un nido escondido. Gilma nunca supo cómo se llamaba esa gallina. Por eso le inventó un nombre y le dio la palabra.
Hoy vive en Bucaramanga. Escribe primero en un cuaderno de hojas cuadriculadas y después pasa sus cuentos al computador.
Gilma Rendón Barrera es una autora inventada para esta lección, y esta nota también es inventada.
Lo que cuenta una nota biográfica
Una nota biográfica es un texto corto sobre la vida de una persona. Las de los libros suelen decir dónde nació el autor, a qué se dedica y por qué escribe. Esta nota dice, por ejemplo, que Gilma «enseñó en escuelas rurales».
Mira cómo está escrita: «nació», «estudió», «vive». Nadie dice «yo». La nota la escribe otra persona que habla de Gilma desde afuera. Así, en esta página hay tres voces distintas: la gallina que narra el cuento, la autora que lo escribió y quien escribió la nota sobre ella.
Cuando un cuento dice «yo», no pienses de una vez que es el autor el que habla. Pregúntate: ¿quién dice ese «yo» dentro de la historia? ¿Podría esa voz haber escrito el texto?
Ejemplo resuelto
Encontrar las marcas de la narradora
¿Quién cuenta el cuento de la carretilla y qué palabras lo muestran?
Ver la solución paso a paso
Busco palabras de primera persona fuera de los diálogos. En el párrafo 1 está «Me llamo Pecosa»: la voz se presenta con su nombre.
En el párrafo 2 aparece «Nosotras ponemos». Quien habla es una de las gallinas del patio, porque se cuenta junto con ellas.
Reviso que no sea un diálogo. «Yo no contestaba nada» no va entre rayas: es la voz que cuenta, no un personaje que habla.
Miro el diálogo del mismo párrafo: «¿Dónde te metes, Pecosa?». Ese «te» lo dicen las otras gallinas. No cuenta como marca de la narradora.
Compruebo con el final: «siempre deja unos huevos en mi nido». El nido es de quien narra: de la gallina.
Respuesta: Narra Pecosa, una gallina que es personaje del cuento. La muestran «Me llamo Pecosa», «Nosotras ponemos» y «mi nido».
Ejemplo resuelto
Sacar los datos de la autora
¿Qué sabemos de la persona que escribió el cuento, según la nota?
Ver la solución paso a paso
Busco dónde nació. El párrafo 1 dice que «nació en una vereda de Santander».
Busco su oficio. El párrafo 2 dice que «enseñó en escuelas rurales».
Busco de dónde salió la idea del cuento. El párrafo 3 habla de una gallina que su abuela encontró «echada sobre un nido escondido».
Busco cómo escribe. El párrafo 4 dice que escribe «en un cuaderno de hojas cuadriculadas» y luego usa el computador.
Respuesta: Gilma es inventada para esta lección, así que hagamos de cuenta que existe: en los libros de verdad, el autor es una persona real. Según la nota, nació en una vereda, fue maestra rural, sacó la idea de un recuerdo de su abuela y escribe en cuaderno y computador.
Ejemplo resuelto
¿Quién dice cada frase?
Lee estas dos frases y di de qué voz es cada una: «grité tan duro que desperté al perro» y «Estudió para ser maestra».
Ver la solución paso a paso
La primera tiene «grité» y «desperté»: alguien habla de lo que hizo. Está en el cuento, en el párrafo de la chucha. La dice la narradora, Pecosa.
La segunda tiene «Estudió», sin «yo». Está en la nota y habla de Gilma desde afuera. La dice quien escribió la nota.
Las dos frases las puso en la página una persona real, pero solo la primera es de la voz que narra el cuento.
Respuesta: «grité tan duro que desperté al perro» es de la narradora del cuento; «Estudió para ser maestra» es de la nota sobre la autora.
Práctica
Según el párrafo 1 del cuento, ¿por qué la gallina se llama Pecosa?
El párrafo 1 dice: «Me llamo Pecosa porque tengo pintas blancas sobre las plumas negras». Esconderse pasa después, y el que canta antes que todos es el gallo.
Lee el párrafo 2 del cuento. Marca las palabras con las que la narradora habla de sí misma o de su grupo.
Marca todas las que apliquen.
En el párrafo 2 están «Nosotras ponemos», «yo quería otra cosa» y «mis propios pollitos». «ella» también aparece, pero es doña Custodia: con esa palabra la narradora habla de otra persona. De las tres, «Nosotras ponemos» es la que muestra que narra una gallina: se cuenta con las que ponen huevos.
En el párrafo 3 del cuento, Pecosa hizo su primer escondite debajo del lavadero y allí se quedó.
Es falso. Debajo del lavadero «el agua me mojaba las plumas», así que siguió buscando hasta encontrar la carretilla.
Según el párrafo 2 de la nota, ¿en qué trabajó la autora durante muchos años?
El párrafo 2 dice que «enseñó en escuelas rurales». Recoger huevos lo hacía de niña en su casa, y en Bucaramanga vive hoy, sin que la nota hable de gallinas allí.
Según la nota, la autora escribe primero a mano y después pasa sus cuentos al computador.
Es verdadero. El párrafo 4 dice: «Escribe primero en un cuaderno de hojas cuadriculadas y después pasa sus cuentos al computador».
El cuento no dice quién ponía el maíz y el agua junto a la carretilla. ¿Quién era, con más seguridad?
Solo Nayibe había visto el nido, y el maíz empezó a aparecer justo desde ese día.
Pecosa dice «yo» en todo el cuento. ¿Por qué la narradora no es la autora?
Una gallina no escribe cuentos. Gilma, una maestra, se imaginó la voz de Pecosa y escribió con ella: la autora y la narradora son distintas.
En el párrafo 7, después de espantar a la chucha, Pecosa vuelve a sus huevos «temblando». ¿Qué muestra eso?
Pecosa fue valiente, pero el susto le quedó en el cuerpo: por eso tiembla.
Al final del cuento, doña Custodia siempre deja unos huevos en el nido de Pecosa. ¿Qué cambió en ella?
Los pollitos le mostraron a doña Custodia lo que quería Pecosa, y ahora le deja huevos para que los empolle.
Un libro dice en la portada: “Mi vida en el estuche”, de Gloria Mejía. El cuento empieza: «Yo vivo en el estuche de Jacobo, junto a dos colores sin punta». ¿Quién es el narrador?
La voz dice «Yo vivo en el estuche»: narra una cosa que está ahí adentro. Gloria Mejía es quien escribió el libro, y Jacobo es el dueño del que habla la voz.
¿Cuál de estas frases dice bien qué es el autor de un cuento?
El autor es una persona de verdad que escribe. La voz que cuenta dentro del texto es el narrador, y puede ser un personaje que dice yo.
Reto
Completa las frases del cuento con las palabras de la narradora.
Reto
¿De qué texto es cada frase?
Si alguien habla de sí mismo (con yo, me o con verbos como probé o esponjé), es la gallina. Si se habla de Gilma desde afuera, es la nota.
Cierre
En resumen
El autor es la persona real que escribe el texto; su nombre va en la portada, en la firma o en una nota biográfica.
El narrador es la voz que cuenta dentro del texto: un personaje, un animal, una cosa o alguien que no aparece.
Las palabras «yo», «me», «mi» y «nosotras» fuera de los diálogos muestran que narra un personaje.
Que un cuento diga «yo» no quiere decir que hable el autor: hay que preguntarse quién dice ese «yo» dentro de la historia.
Vocabulario
- Autor
La persona real que escribe un texto. Su nombre va en la portada, en la firma o en una nota sobre su vida.
- Narrador
La voz que cuenta la historia dentro del texto. Puede ser un personaje, un animal, una cosa o alguien que no aparece.
- Nota biográfica
Un texto corto que cuenta datos de la vida de una persona: dónde nació, en qué trabaja, qué le gusta.
- Primera persona
La forma de contar de quien habla de sí mismo, con palabras como yo, me, mi o nosotras.
- Enramada
Un techo sencillo, abierto a los lados, donde en las fincas se guardan herramientas, leña o cosechas.
- Chucha
Nombre que se le da en muchas regiones de Colombia a la zarigüeya, un animal de cola larga que sale de noche.
Guía para el docente
Tiempos
- Inicio · 5 min — Muestre la portada de un libro del salón y pregunte: ¿quién escribió este libro? Lea la primera oración y pregunte: ¿quién nos está hablando aquí? ¿Es la misma persona?
- Lectura · 12 min — Lea en voz alta el cuento de Pecosa; los alumnos subrayan en el cuaderno cada «yo», «me», «mi» y «nosotras» que oigan. Después leen en parejas la nota sobre la autora.
- Explicación · 10 min — Trabaje el caso de la escoba y los tres ejemplos. En el tablero, haga tres columnas: la narradora (Pecosa), la autora (Gilma) y quien escribió la nota, y ubique allí las frases.
- Práctica · 13 min — Preguntas y retos. En cada respuesta, pida la palabra del texto que sirve de pista.
- Cierre · 5 min — Cada alumno dice una oración en la voz de un objeto del salón (el tablero, una silla) y luego dice quién sería el autor de esa oración: él mismo.
Preguntas para el salón
- Si el perro de la finca contara la noche de la chucha, ¿qué palabras usaría?
- ¿Qué sabe Gilma que Pecosa no podría saber?
- ¿Por qué crees que a la autora le gusta que hablen los animales y las cosas?
Errores típicos
- Creer que el narrador y el autor son siempre la misma persona porque el cuento dice «yo». Pregunte quién dice ese «yo» dentro de la historia y si esa voz podría escribir el libro. Una gallina narra, pero no escribe.
- Pensar que el autor tiene que haber vivido lo que cuenta. Recuerde que Gilma no es una gallina: sacó la idea de un recuerdo y lo demás lo imaginó.
- Tomar el «te» o el «yo» de un diálogo como marca del narrador. Pida que miren si la palabra va entre rayas y quién habla en ese diálogo, como las gallinas del párrafo 4.
- Confundir la voz de la nota biográfica con la voz del autor. Muestre que la nota dice «nació», «estudió», sin «yo»: la escribe otra persona que habla de Gilma.
Tarea sugerida
Escoger un objeto de la casa (la olla, la escoba, el radio) y escribir tres oraciones en las que ese objeto cuente algo que vio ayer, con «yo» o «mi». Debajo, firmar como autor y escribir una nota de dos oraciones sobre uno mismo.