Adivinar lo que viene en un discurso
Lo que vas a aprender
- Reconocer las frases con las que un emisor anuncia las partes de su discurso.
- Usar la enumeración y las preguntas del emisor para prever lo que dirá después.
- Relacionar la entonación y las pausas con lo que viene en el discurso.
Para qué
¿Para qué sirve esto?
Cuando ves una película, a veces sabes lo que va a pasar antes de que pase. La música cambia, la cámara se acerca, todos se quedan callados. Tienes pistas.
Con un discurso pasa lo mismo. Quien habla deja pistas en sus palabras y en su voz. Si aprendes a oírlas, entiendes mejor, recuerdas más y no te pierdes aunque el discurso sea largo. Hoy vas a aprender a prever lo que viene en un discurso, como un detective que escucha.
Explicación
Un discurso tiene un plan
Un discurso es un texto que una persona prepara para decirlo en voz alta ante un público. Esa persona es el emisor. Un buen emisor no habla de cualquier cosa en cualquier orden: sigue un plan, y muchas veces lo cuenta al empezar.
Piensa en la directora de una escuela que abre la izada de bandera y dice: «Hoy les hablaré de dos cosas: la salida pedagógica y el cambio de horario». Con esa frase ya sabes tres cosas. Sabes que habrá dos partes. Sabes cuál va primero. Y sabes que, cuando termine de hablar del horario, el discurso estará cerca del final.
A esa frase la llamamos anuncio. El anuncio es como el índice de un libro: te dice qué partes hay y en qué orden vienen. Cuando oigas un anuncio, cuenta con los dedos las partes que promete el emisor. Así puedes ir marcando las que ya dijo y prever las que faltan.
Las palabras que dan pistas
Ya conoces las palabras que ordenan un discurso: primero, después, por último. Hoy las vas a usar de otra manera: como pistas para adivinar.
- La enumeración. Si el emisor dice «La primera» y luego «La segunda», ya sabes que puede venir una tercera, sobre todo si al principio anunció tres. Si anunció dos, después de la segunda viene otra cosa.
- La pregunta. A veces el emisor hace una pregunta y él mismo la contesta. Por ejemplo, un locutor dice: «¿Y por qué se cerró el puente?». Casi seguro que lo siguiente que dirá es la razón. Esa pregunta no espera tu respuesta: sirve para que pongas atención.
- El aviso del final. Frases como «para terminar», «ya voy a acabar» o «en resumen» avisan que el discurso se va a cerrar. Después de ellas suele venir una idea corta que resume, un pedido o las gracias.
Ojo con un error común: creer que el discurso se acabó cuando el emisor hace una pausa larga. Una pausa no siempre es el final. A veces el emisor calla un momento justo antes de lo más importante.
La voz también avisa
La entonación es la forma en que la voz sube, baja o se queda quieta mientras hablamos. Es otra pista para prever.
- En las preguntas que se contestan con sí o no, la voz sube al final: «¿Ya almorzaste?». Si oyes que la voz sube así, viene una pregunta, aunque no veas los signos.
- Cuando alguien nombra una lista, la voz se queda arriba después de cada cosa, como diciendo «falta más». En la última cosa, la voz baja: «Traje papa, yuca, plátano y cebolla». Si la voz se queda arriba, la lista sigue.
- Cuando el emisor habla más despacio y con la voz más baja, muchas veces se acerca el final. Cuando habla más fuerte o con alegría, quiere que notes algo que le importa.
- Una pausa larga puede servir para dejar que el público piense, o para crear expectativa antes de algo importante.
Cuando un discurso está escrito, a veces trae entre corchetes cómo hay que decirlo: [más despacio], [pausa larga]. Esas indicaciones no se leen en voz alta. Te dicen cómo suena la voz del emisor en ese momento.
Vas a leer el discurso de una candidata a personera. La candidata, su escuela y sus propuestas son inventadas para esta lección. La escuela de Salomé llega solo hasta quinto: por eso una alumna de quinto puede ser candidata, porque el personero se elige entre los estudiantes del último grado que tiene el colegio. Mientras lees, para en cada párrafo y pregúntate: ¿qué dirá ahora?
Lectura · discurso
Salomé quiere ser personera
[Voz clara y fuerte, mirando a todo el patio] Buenos días, compañeros, profesores y familias. Me llamo Salomé Riascos, estoy en quinto y quiero ser su personera. Hoy les voy a contar tres cosas: qué hace una personera, qué problemas he visto en la escuela y qué propongo para resolverlos.
Empiezo por lo primero. [Más despacio] Una personera no manda en la escuela ni regaña a nadie. Escucha a los estudiantes, ayuda a que se respeten sus derechos y lleva sus ideas a los profesores y a la directora. [Pausa corta] Es una vocera, no una jefa.
Ahora paso a lo segundo, los problemas. [Con la voz que sube al final] ¿Alguna vez han hecho fila para tomar agua en el recreo? [Pausa larga, esperando que el público responda] Yo sí, todos los días, porque de las cuatro llaves del patio solo sirve una. [Baja la voz] Hay otro problema que me duele más: los libros de la biblioteca siguen guardados en cajas, porque no hay estantes. [Pausa corta] Y un libro en una caja es un libro que nadie lee.
Por eso traigo tres propuestas. [Levanta un dedo] La primera: pedirle a la junta de acción comunal que nos ayude a arreglar las llaves del patio. [Levanta dos dedos] La segunda: hacer un sábado de trabajo con las familias para armar estantes de madera y sacar los libros de las cajas. [Levanta tres dedos y se queda callada un momento] La tercera es la que más me gusta.
[Con voz alegre] Quiero que cada curso tenga un buzón de ideas. Cualquier estudiante podrá escribir una queja o una propuesta, sin firmar si no quiere. Cada viernes abriré los buzones, leeré todo y les contaré en la formación qué hice con cada idea.
[Con voz seria] ¿Y saben por qué el buzón es tan importante? [Pausa corta] Porque una personera no puede adivinar lo que ustedes piensan. Los niños de primero y los de quinto tienen problemas distintos, y todos merecen que alguien los escuche.
Ya casi termino. [Más despacio y con la voz más baja] Antes de votar, piensen en qué escuela quieren: una donde todos hablan y nadie oye, o una donde cada idea llega a quien la puede cumplir. [Pausa larga] Para terminar, les pido una sola cosa: el día de la elección, voten por la propuesta que más los convenza, sea la mía o la de otro candidato. [Sonríe] Muchas gracias.
Ejemplo resuelto
Prever lo que dirá el locutor
En la emisora comunitaria, un locutor dice: «Buenas tardes. En el programa de hoy tenemos dos temas: el arreglo de la carretera y el campeonato de microfútbol de la vereda. Empecemos con la carretera». Habla un rato de la carretera y luego hace una pausa. ¿Qué viene después?
Ver la solución paso a paso
Busco el anuncio. El locutor dijo que tiene dos temas y los nombró en orden: la carretera y el campeonato.
Miro dónde va. Dijo «Empecemos con la carretera», así que ya va en el primer tema.
Cuento lo que falta. De los dos temas anunciados, falta uno: el campeonato.
Pienso en la pausa. La pausa no quiere decir que se acabó el programa: todavía no ha dicho nada del campeonato ni se ha despedido.
Respuesta: Viene el segundo tema, el campeonato de microfútbol. Lo sé por el anuncio del principio y porque falta una de las partes prometidas.
Ejemplo resuelto
Leer las indicaciones entre corchetes
¿Qué hay que hacer con lo que va entre corchetes en el discurso de Salomé?
Ver la solución paso a paso
Lo primero que aparece es «Voz clara y fuerte, mirando a todo el patio». Eso no lo dice Salomé: dice cómo empieza a hablar.
En el párrafo 3 aparece «Pausa larga, esperando que el público responda». Ahí quien lee en voz alta se queda callado un momento y mira al público.
En el párrafo 2 está «Más despacio». Quien lee baja la velocidad para que se entienda bien lo que sigue, que es la explicación de qué hace una personera.
Si leyeras las indicaciones en voz alta, el público oiría frases como «pausa corta» y se confundiría. Por eso se leen con los ojos y se cumplen con la voz.
Respuesta: Las indicaciones entre corchetes no se dicen: se cumplen. Muestran cómo suena la voz del emisor y ayudan a prever lo que viene.
Ejemplo resuelto
Tomar nota mientras escuchas
La bibliotecaria del municipio da una charla y empieza así: «Les voy a hablar de tres cosas: cómo se presta un libro, cuánto tiempo se puede tener y qué pasa si se daña». ¿Cómo tomas nota para no perderte?
Ver la solución paso a paso
Antes de que siga, escribo tres renglones en el cuaderno, uno por cada parte anunciada: préstamo, tiempo y daños.
Cuando oigo «primero» o «lo primero», sé que empieza la parte del préstamo, y anoto ahí lo más importante.
Si ella pregunta «¿Y cuánto tiempo me lo puedo llevar?», sé que va a responder enseguida y que empezó la segunda parte.
Si oigo «para terminar» y ya llené los tres renglones, sé que viene el cierre. Si me falta un renglón, pongo atención: quizá lo dirá en el cierre.
Respuesta: Con el anuncio armo un plan de notas. Las palabras de orden, las preguntas y el aviso del final me dicen en qué parte va la charla.
Práctica
Según el párrafo 1, ¿qué anuncia Salomé que va a contar?
En el párrafo 1, Salomé dice que contará «qué hace una personera, qué problemas he visto en la escuela y qué propongo para resolverlos». La elección la nombra al final, pero no la anuncia como parte del discurso.
Según el párrafo 3, ¿cómo dice Salomé la pregunta sobre la fila del agua?
La indicación del párrafo 3 dice «Con la voz que sube al final»: es una pregunta de sí o no. La voz alegre es del párrafo 5, y Salomé baja la voz después, cuando habla de los libros.
Cuando levanta tres dedos, Salomé dice de inmediato cuál es su tercera propuesta.
Es falso. La indicación dice «Levanta tres dedos y se queda callada un momento», y después dice que es la que más le gusta. La propuesta del buzón llega en el párrafo 5.
Según el párrafo 7, ¿con qué palabras avisa Salomé que su discurso se va a acabar?
El párrafo 7 empieza con «Ya casi termino». «Empiezo por lo primero» abre el párrafo 2, y «Por eso traigo tres propuestas» abre el 4.
Después de preguntar por qué el buzón es tan importante, Salomé misma da la respuesta.
Es verdadero. Hace una pausa corta y responde: «Porque una personera no puede adivinar lo que ustedes piensan».
Imagina que solo has oído hasta el final del párrafo 2. ¿De qué hablará Salomé enseguida?
El anuncio del párrafo 1 dice el orden: primero qué hace una personera, luego los problemas y al final las propuestas. Ya terminó la primera parte.
En el párrafo 4, Salomé levanta tres dedos y se queda callada. ¿Qué espera el público en ese momento?
Una enumeración anunciada se va contando: si prometió tres y van dos, falta una. La pausa la hace esperar con más ganas.
En el párrafo 7, Salomé habla más despacio y con la voz más baja. ¿Qué puede prever el público?
La voz más lenta y más baja, junto con «Ya casi termino», anuncia el final. En efecto, después pide algo al público y da las gracias.
En el párrafo 3, Salomé hace una pregunta y deja una pausa larga para que el público piense. En el párrafo 6 hace otra pregunta, deja solo una pausa corta y la responde ella misma. ¿Por qué cambia lo que hace?
Hay preguntas para que el público piense y preguntas que el emisor hace para anunciar lo que va a explicar. Las segundas se responden enseguida.
Un compañero dice en voz alta: «En la tienda compré arroz, panela, huevos…», y su voz se queda arriba después de «huevos». ¿Qué puedes prever?
En una lista, la voz se queda arriba mientras falta algo y baja en la última cosa. Si se quedó arriba después de «huevos», la lista sigue. La voz que sube al final de una frase entera es la de las preguntas de sí o no.
¿Cuáles de estas frases avisan que un discurso se va a cerrar?
Marca todas las que apliquen.
«Para terminar», «en resumen» y «ya voy a acabar» anuncian el cierre. «En primer lugar» abre una enumeración, y la pregunta anuncia que el emisor va a contar algo más.
Reto
Completa las frases que anuncian lo que viene.
Reto
¿Qué pista da cada frase de un discurso?
Piensa si la frase dice las partes, cuenta en orden o avisa el final.
Reto
Resuelve el crucigrama con las palabras de la lección.
Cierre
En resumen
Un buen emisor sigue un plan y muchas veces lo anuncia al empezar: el anuncio dice qué partes vienen y en qué orden.
La enumeración, las preguntas que el emisor mismo responde y los avisos del final son pistas para prever lo que viene.
La voz que sube anuncia una pregunta de sí o no; la que se queda arriba, que la lista sigue; la que baja despacio, que se acerca el final.
Una pausa larga no siempre es el final: a veces llega justo antes de lo más importante.
Las indicaciones entre corchetes no se leen en voz alta: dicen cómo suena la voz.
Vocabulario
- Discurso
Texto que una persona prepara para decirlo en voz alta ante un público.
- Emisor
La persona que produce el mensaje: en un discurso, quien habla.
- Entonación
La forma en que la voz sube, baja o se queda quieta mientras hablamos.
- Pausa
Un silencio corto o largo entre dos partes de lo que se dice.
- Prever
Adivinar con pistas lo que va a pasar o lo que se va a decir.
- Personero estudiantil
Estudiante elegido por sus compañeros para escuchar sus ideas y ayudar a que se respeten sus derechos.
Guía para el docente
Tiempos
- Inicio · 5 min — Diga despacio «Hoy tengo dos noticias para ustedes: una buena y…» y calle. Pregunte qué falta y cómo lo supieron.
- Explicación · 12 min — Presente el anuncio, la enumeración, la pregunta que el emisor responde y el aviso del final. Diga en voz alta una lista con la voz arriba y otra con la voz que baja al final, y pida que levanten la mano cuando crean que la lista terminó.
- Lectura · 13 min — Lea usted el discurso cumpliendo las indicaciones, sin decirlas. Pare al final de cada párrafo y pregunte qué dirá ahora Salomé; anote las predicciones en el tablero y compárelas después.
- Práctica · 15 min — Preguntas y retos. En las inferenciales, pida que digan qué palabra o qué indicación les dio la pista.
- Cierre · 5 min — Pida a tres estudiantes que digan una frase de anuncio para un tema de su casa y que el curso adivine cuántas partes vienen.
Preguntas para el salón
- ¿Por qué crees que Salomé contó al principio las tres partes de su discurso?
- ¿Qué pasaría si un emisor anuncia tres partes y solo dice dos?
- ¿Por qué Salomé pide votar por la propuesta que más convenza, aunque no sea la suya?
Errores típicos
- Creer que toda pausa larga es el final del discurso. Lea el párrafo 4 con el silencio después de los tres dedos y pregunte si ya se acabó. Compare con la pausa larga del párrafo 7, que llega después de «Ya casi termino» y justo antes de «Para terminar».
- Leer en voz alta las indicaciones entre corchetes. Lea un párrafo diciéndolas y otro cumpliéndolas. Pregunte cuál se entendió mejor.
- Pensar que toda pregunta espera que el público conteste. Compare la pregunta del párrafo 3 con la del párrafo 6: en una Salomé espera, en la otra responde ella misma.
- Adivinar lo que viene sin apoyarse en una pista. Pida siempre la frase o la indicación del texto que sostiene la predicción.
Tarea sugerida
Escuchar en la casa a alguien que hable un rato largo (un programa de radio, una persona que cuenta una historia) y anotar una frase con la que anunció lo que venía y una con la que avisó el final.