Pedir y dar la palabra
Lo que vas a aprender
- Reconocer las frases con las que se pide, se da y se cierra la palabra.
- Distinguir un momento adecuado para intervenir de una interrupción.
- Explicar cómo las ideas de varias personas se suman para construir un saber común.
- Participar en una mesa redonda del curso pidiendo y dando la palabra en el momento adecuado.
Para qué
¿Para qué sirve esto?
Seguro has tenido una idea buenísima en medio de una conversación y has sentido ganas de decirla ya, aunque otro esté hablando. Y seguro también te ha pasado al revés: estabas contando algo y alguien te cortó.
Saber cuándo hablar y cuándo dejar hablar no es solo cuestión de buena educación. Cuando cada uno habla en su momento, las ideas se oyen completas, se pueden juntar y el grupo termina sabiendo más que cada persona sola. Hoy vas a aprender a pedir la palabra, a darla y a reconocer el mejor momento para intervenir.
Explicación
Pedir la palabra
Intervenir es tomar la palabra para decir algo. En una conversación de grupo hay maneras de pedir ese turno sin quitárselo a nadie:
- Con un gesto. Levantar la mano y esperar a que el moderador te mire. Mientras esperas, sigues escuchando.
- Con una frase corta. «¿Puedo agregar algo?», «Quisiera preguntar una cosa», «Cuando termines, tengo una idea».
- Pidiéndole permiso a quien habla. Si quieres preguntarle algo a un compañero, primero le pides la palabra al moderador y luego le hablas a él: «Perdón, ¿puedo preguntarte algo?».
Lo contrario de pedir la palabra es interrumpir: empezar a hablar cuando otro no ha terminado. Interrumpir corta la idea del otro, y casi siempre la tuya tampoco se entiende, porque la dices a medias y sin que nadie esté listo para oírla.
Hay una excepción. Si algo urgente pasa (alguien se siente mal, se va la luz), se puede interrumpir. Pero se dice «perdón» y se explica por qué.
Dar la palabra
Dar la palabra es decirle a otra persona que ahora le toca. Lo hace sobre todo el moderador: «Tienes la palabra», «Es tu turno», «Sigue tú». Un buen moderador también recuerda a quien pidió la palabra y no se la ha dado todavía, para que nadie se quede esperando para siempre.
Pero los participantes también pueden dar la palabra. A veces otro sabe más que tú de un tema y le cedes tu turno: «Le paso mi turno a Camilo, que sabe de eso». A veces terminas y le devuelves la palabra al moderador: «Eso es todo, gracias».
Al final, el moderador cierra la palabra. Avisa que se acaba el tiempo, recoge lo más importante que se dijo y da las gracias. Después de ese cierre ya no se abren temas nuevos.
El momento adecuado
¿Cómo sabes que es buen momento para hablar? Fíjate en estas señales:
- La persona que habla terminó su idea: dijo «eso es todo», bajó la voz o le devolvió la palabra al moderador.
- El moderador te dio la palabra: dijo tu nombre o te miró.
- Lo que vas a decir tiene que ver con lo que se está hablando. Si tu idea es de otro tema, guárdala para después.
La situación también cambia el momento. En una charla entre amigos en el recreo se puede hablar más suelto. En una mesa redonda, con moderador y con tiempo para cada uno, hay que esperar el turno, salvo una urgencia.
Aprender juntos
En una conversación de grupo no se trata de ganar. Se trata de construir saberes con otros: cada persona trae lo que sabe por su casa, por su familia o por lo que ha vivido, y el grupo junta esas piezas. Para eso sirve sumar a lo que dijo otro («Yo le agrego a lo de Sara…»), preguntar cuando algo no queda claro y reconocer cuando la idea de otro te hizo cambiar de opinión. Cambiar de opinión después de escuchar no es perder: es aprender.
Vas a leer la transcripción de una mesa redonda de quinto sobre la huerta escolar. Los niños y la mesa redonda son inventados para esta lección. Lo que va entre paréntesis dice lo que hacen, no lo que dicen.
Lectura · dialogo
Mesa redonda de quinto: la huerta escolar
ARACELY (moderadora): Buenos días. Abrimos la mesa redonda de quinto sobre la huerta escolar. La pregunta es qué sabemos de cuidar una huerta y qué podemos hacer para que la nuestra no se seque otra vez. Cada expositor tendrá tres minutos. Si alguien quiere agregar algo, levanta la mano y espera a que yo le dé la palabra. Duván, tienes la palabra.
DUVÁN: Gracias, Aracely. En la finca de mi abuelo siembran el maíz y el fríjol juntos. El fríjol se enreda en la mata de maíz y la usa como palo. Así ocupan menos espacio.
OSIRIS: (interrumpiendo) ¡Pero en la huerta no cabe maíz, eso crece altísimo!
ARACELY: Osiris, Duván todavía está hablando. Anoto tu idea y te doy la palabra cuando él termine. Sigue, Duván.
DUVÁN: Ya casi termino. Mi idea es sembrar el fríjol junto a la cerca de la huerta, para que se suba por ella como se sube por el maíz. Eso es todo.
ARACELY: Gracias, Duván. Luzmila, es tu turno.
LUZMILA: El año pasado la huerta se secó porque en vacaciones nadie la regó. Mi mamá riega sus matas en la tarde, cuando el sol ya no está fuerte, porque dice que al mediodía el agua se seca muy rápido. Yo propongo hacer turnos de riego con las familias que viven cerca, también en vacaciones.
FERNEY: (levanta la mano y espera)
ARACELY: Ferney, ¿quieres agregar algo a lo de Luzmila? Tienes la palabra.
FERNEY: Sí, gracias. Perdón, Luzmila, ¿puedo preguntarte algo? En vacaciones la escuela está cerrada. ¿Quién guardaría la llave de la huerta?
LUZMILA: Buena pregunta, no lo había pensado. La podría guardar la familia del primer turno, y cada familia se la pasa a la siguiente.
ARACELY: Gracias a los dos. Osiris, ahora sí, tienes la palabra. Te la guardé.
OSIRIS: Gracias. Perdón por interrumpir a Duván. Yo pensaba que el maíz le iba a dar sombra a las lechugas, pero me gustó lo de la cerca: así el fríjol no tapa nada. Y otra cosa: en mi casa echamos las cáscaras de las frutas en un hueco en la tierra y, con los meses, se vuelven abono.
FERNEY: (levanta la mano y espera a que Aracely le diga que sí con la cabeza) Aracely, ¿le puedo pasar mi turno a Duván? Su abuelo también hace abono.
ARACELY: Claro. Duván, adelante.
DUVÁN: Mi abuelo hace lo mismo con las cáscaras. Dice que ahí no se echa carne ni grasa, solo lo que sale de las plantas.
ARACELY: Se nos acaba el tiempo. Para cerrar, recojo lo que dijimos: sembrar el fríjol junto a la cerca, regar en la tarde con turnos de las familias, también en vacaciones, pasar la llave de una familia a otra y hacer abono con las cáscaras. Gracias a todos por esperar su turno.
Ejemplo resuelto
¿Es buen momento para hablar?
En la reunión de padres, la profesora explica el horario de la izada de bandera. Mientras habla, Santiago se acuerda de que mañana no hay bus. ¿Cuándo es buen momento para decirlo, y cómo?
Ver la solución paso a paso
Miro si la profesora terminó su idea. Mientras siga explicando el horario, hablar sería interrumpir.
Miro si tiene que ver. Que no haya bus sí afecta la izada de bandera, porque algunos niños no llegarían. Es del tema.
Pido la palabra. Santiago levanta la mano y espera a que la profesora lo mire, o dice cuando ella termina: «Profesora, ¿puedo agregar algo sobre mañana?».
Si no fuera del tema (por ejemplo, un partido de fútbol), lo guardaría para el final de la reunión o para después.
Respuesta: El buen momento es cuando la profesora termina su idea, porque lo del bus tiene que ver con el tema. Lo dice pidiendo la palabra, no interrumpiendo.
Ejemplo resuelto
Cómo abre Aracely la mesa redonda
¿Qué hace Aracely en su primera intervención para organizar la palabra?
Ver la solución paso a paso
Dice qué es y de qué trata: «Abrimos la mesa redonda de quinto sobre la huerta escolar».
Dice la pregunta que van a responder: «qué sabemos de cuidar una huerta».
Reparte el tiempo por igual: «Cada expositor tendrá tres minutos». Así nadie habla más que los demás.
Da el primer turno con el nombre: «Duván, tienes la palabra». Desde ese momento todos saben quién habla.
Respuesta: Aracely abre diciendo el tema y la pregunta, reparte el tiempo y da el primer turno por su nombre.
Ejemplo resuelto
El plan de la mesa redonda del curso
Tu curso va a hacer una mesa redonda sobre cómo cuidar el agua en la escuela. ¿Cómo la preparan?
Ver la solución paso a paso
La pregunta: «¿Qué sabemos de cuidar el agua y qué podemos hacer en la escuela?». Se escribe en el tablero para que nadie se salga del tema.
Los papeles: una moderadora o un moderador, cuatro expositores y el resto del curso como público, que pregunta al final.
El tiempo: tres minutos por expositor. Alguien del público lleva el reloj y levanta una tarjeta cuando falta un minuto.
Lo que prepara cada expositor: una cosa que sabe por su casa o por lo que ha vivido, y una propuesta.
Las frases del moderador, en una tarjeta: una para abrir, una para dar la palabra, una para frenar una interrupción con respeto y una para cerrar recogiendo las ideas.
Respuesta: Una pregunta clara, papeles repartidos, tiempo igual para todos, una idea preparada por expositor y las frases del moderador listas.
Práctica
Según el párrafo 1, ¿qué debe hacer quien quiera agregar algo?
Aracely explica la regla al empezar: «levanta la mano y espera a que yo le dé la palabra». Decirlo apenas se acuerde es justo lo que hace Osiris, y Aracely lo frena.
Según el párrafo 4, ¿qué le dice Aracely a Osiris cuando interrumpe?
En el párrafo 4, Aracely le dice «Duván todavía está hablando» y le promete la palabra cuando él termine. Lo del maíz lo dice Osiris, y el cierre llega al final.
En el párrafo 8, Ferney empieza a hablar sin esperar a que Aracely le dé la palabra.
Es falso. Lo que va entre paréntesis dice que Ferney «levanta la mano y espera». Habla en el párrafo 10, después de que Aracely le dice «Tienes la palabra».
Según el párrafo 14, ¿qué hace Ferney con su turno?
En el párrafo 14, Ferney pregunta: «¿le puedo pasar mi turno a Duván?», porque su abuelo hace abono. La pregunta por la llave es del párrafo 10, y el cierre lo hace Aracely.
Aracely cierra la mesa redonda recogiendo lo que se dijo.
Es verdadero. En el párrafo 17 dice «Para cerrar, recojo lo que dijimos» y nombra las ideas del grupo antes de dar las gracias.
¿Quién no respeta el turno en la mesa redonda, y cómo se sabe?
Interrumpir es hablar cuando el otro no ha terminado. Preguntarle algo a un compañero no es interrumpir si se pide la palabra primero, como hace Ferney.
En el párrafo 12, Aracely le dice a Osiris «Te la guardé». ¿Por qué lo dice?
Un buen moderador recuerda quién pidió la palabra. Frenar una interrupción no es quitar el turno: es correrlo para después.
¿Qué muestra lo que dice Osiris en el párrafo 13 sobre la idea de Duván?
Osiris interrumpió sin conocer toda la idea. Cuando la escuchó completa, vio que le servía. Por eso conviene esperar a que el otro termine.
Mira el cierre de Aracely en el párrafo 17. ¿Qué aprendió el grupo sobre cómo se armó el plan de la huerta?
Nadie tenía el plan completo al empezar. Cada uno trajo lo que sabía por su casa, y el grupo lo juntó: así se construye un saber con otros.
En una mesa redonda, Mariana quiere sumar algo a lo que está diciendo un compañero. ¿Cuál es el mejor momento para hacerlo?
Se interviene cuando el otro terminó su idea y el moderador da la palabra. Hablar apenas se le ocurra es interrumpir, y después del cierre ya no se abren temas. Si teme olvidarlo, puede anotarlo mientras espera.
Reto
Completa cómo se pide, se da y se cierra la palabra.
Reto
¿Qué hace cada frase con la palabra?
Piensa si quien habla quiere el turno, se lo da a otro o termina la conversación.
Reto
Encuentra las palabras de una buena conversación en grupo.
Cierre
En resumen
Se pide la palabra con un gesto o con una frase corta, y se espera a que el moderador la dé.
Interrumpir es hablar antes de que el otro termine: corta su idea y la tuya tampoco se entiende.
El moderador da la palabra, recuerda a quien la pidió y al final la cierra recogiendo lo que se dijo.
Es buen momento para intervenir cuando el otro terminó, cuando te dan la palabra y cuando tu idea es del tema.
En una conversación de grupo cada uno trae lo que sabe, y juntando esas piezas el grupo aprende más.
Vocabulario
- Intervenir
Tomar la palabra para decir algo en una conversación.
- Interlocutor
Cada persona que participa en una conversación, la que habla y la que escucha.
- Interrumpir
Empezar a hablar cuando otra persona todavía no ha terminado.
- Turno
El momento en que le toca hablar a cada uno.
- Ceder la palabra
Dejarle a otra persona el turno que uno tenía.
Guía para el docente
Tiempos
- Inicio · 5 min — Pida a dos voluntarios que cuenten a la vez qué desayunaron. Pregunte qué entendió el curso y qué faltó.
- Explicación · 10 min — Presente cómo se pide, se da y se cierra la palabra, y las tres señales del buen momento. Escriba en el tablero dos frases para cada una.
- Lectura · 10 min — Repartan los papeles y lean la transcripción en voz alta, haciendo los gestos de los paréntesis sin decirlos. Resuelvan juntos el segundo ejemplo.
- Práctica · 10 min — Preguntas y retos. En las inferenciales, pida la frase del texto que lo prueba.
- Producción oral · 20 min — Mesa redonda del curso con el plan del tercer ejemplo, en grupos de seis: en cada uno, una moderadora o un moderador, cuatro expositores y quien lleva el reloj; los demás grupos hacen de público y preguntan al final. Evalúe con la rúbrica. Hable de lo que se hace, sin señalar a nadie.
Preguntas para el salón
- ¿Qué habría pasado si Aracely no le hubiera guardado el turno a Osiris?
- ¿Por qué crees que Ferney le pasó su turno a Duván en lugar de hablar él?
- ¿Te ha pasado que cambiaste de opinión después de escuchar a alguien? ¿Qué te hizo cambiar?
Errores típicos
- Creer que preguntarle algo a un compañero siempre es interrumpir. Compare a Ferney con Osiris: los dos le hablan a otro, pero Ferney pidió la palabra y esperó a que Luzmila terminara.
- Pensar que frenar una interrupción es castigar. Relea los párrafos 4 y 12: Aracely frena a Osiris y le guarda el turno. Pregunte si Osiris perdió la palabra.
- Pedir la palabra y dejar de escuchar mientras se espera. Pida que, al recibir la palabra, el alumno empiece diciendo algo de lo que dijo el anterior.
- Creer que cambiar de opinión en una conversación es perder. Lea lo que dice Osiris en el párrafo 13 y pregunte qué ganó al escuchar a Duván.
Tarea sugerida
En la casa, a la hora de la comida, proponer una conversación corta sobre un tema (cómo se cuidaban las matas cuando los abuelos eran niños), ser quien da la palabra y anotar después una cosa que aprendió de cada persona.