Personajes, lugar, tiempo, sentimientos y acciones
Lo que vas a aprender
- Definir con tus palabras los cinco elementos de una obra literaria y dar un ejemplo de cada uno.
- Encontrar en un cuento los personajes, el lugar, el tiempo y las acciones, con la frase que lo muestra.
- Inferir los sentimientos de un personaje a partir de lo que hace y dice, y explicar cómo cambian.
Para qué
¿Para qué sirve esto?
Cuando le cuentas a alguien una película que viste, casi sin darte cuenta dices quién sale en ella, dónde pasa, cuándo, qué hacen los personajes y cómo se sienten. Esas cinco cosas son los elementos de una obra literaria: los personajes, el lugar, el tiempo, las acciones y los sentimientos.
Aprender a encontrarlos te sirve para leer mejor cualquier cuento o novela: sabrás dónde fijarte, podrás explicar por qué un personaje hace lo que hace y entenderás por qué la historia te movió por dentro. También te sirve para escribir, porque un cuento sin lugar, sin tiempo o sin sentimientos se queda flojo, como una casa sin paredes.
En esta lección vas a leer un cuento que pasa en una chalupa, sobre el río Atrato, y vas a buscar en él cada elemento.
Explicación
Los cinco elementos
1. Los personajes. Son los seres que actúan en la historia. Casi siempre hay un personaje principal, al que le pasa lo más importante, y varios secundarios, que lo acompañan, lo ayudan o se le oponen. De un personaje conviene saber dos cosas:
- Cómo es: por fuera (la edad, la ropa, lo que lleva) y por dentro (si es curioso, tímido, terco, generoso).
- Qué quiere: lo que busca o desea. Lo que un personaje quiere mueve la historia. Si una niña quiere ganar una carrera, la veremos entrenar, caerse y volver a intentarlo.
2. El lugar. Es el sitio donde pasa la historia. Puede ser uno solo (una cocina) o varios, si los personajes se mueven (de la ciudad al campo). El lugar no es un simple fondo: un río crecido, un páramo con neblina o una calle llena de gente hacen que pasen ciertas cosas y no otras.
3. El tiempo. Responde a la pregunta ¿cuándo? Puede ser la época (hace muchos años, en las vacaciones), el día o el mes, la hora (de madrugada, a media tarde) y también cuánto dura la historia: una mañana, una semana, toda una vida. Las palabras que marcan el tiempo («al otro día», «a media mañana», «después») te ayudan a ordenar lo que pasa.
4. Las acciones. Son lo que hacen los personajes, una cosa detrás de otra. Cada acción trae la siguiente: alguien ve un peligro, avisa, otro reacciona. Si quitas una acción importante, la historia ya no se entiende.
5. Los sentimientos. Son lo que los personajes sienten por dentro: miedo, alegría, orgullo, vergüenza, tristeza, rabia, ternura. A veces el narrador los dice con todas las letras («Clara estaba furiosa»). Pero muchas veces no los nombra: los muestra con gestos, con silencios o con acciones, y tú tienes que inferirlos.
Cómo se infiere un sentimiento
Inferir es sacar una conclusión a partir de pistas. Para inferir lo que siente un personaje, busca tres clases de pistas:
- Lo que hace con el cuerpo: si tiembla, si aprieta los puños, si sonríe, si baja la mirada.
- Lo que dice o lo que calla: un personaje que hablaba mucho y de pronto se queda en silencio está sintiendo algo nuevo.
- Lo que acaba de pasar: la misma sonrisa no significa lo mismo después de ganar un premio que después de un regaño.
Mira este caso, que no es del cuento de la lección: Mariela llegó del colegio, cerró la puerta despacio y guardó el boletín de notas debajo del colchón. Esa tarde no quiso ver televisión. El texto no dice qué siente Mariela. Pero esconde el boletín y no quiere hacer algo que le gusta: lo más probable es que esté preocupada o avergonzada por sus notas. No podemos decir que está feliz, porque no hay ninguna pista de alegría: no sonríe ni corre a mostrar el boletín; al contrario, lo esconde y deja de hacer algo que le gusta.
Fíjate en que la conclusión se apoya en las pistas y no en lo que tú sentirías. Por eso, cuando respondas, di siempre en qué frase del texto te apoyas.
Los sentimientos cambian
En un buen cuento, los sentimientos del personaje principal no se quedan quietos: cambian con lo que le pasa. Un personaje puede empezar confiado, asustarse en el nudo (el momento más difícil de la historia) y terminar tranquilo o más seguro de sí mismo. Para ver el cambio, compara cómo está el personaje al principio, en el momento más difícil y al final. Ese cambio casi siempre está unido a una acción importante: algo que el personaje hizo o que le pasó.
Ahora lee el cuento. Mientras lees, fíjate en dónde y cuándo pasa, en lo que hace el niño y en lo que hace su papá.
Lectura · cuento
Buen ojo en el Atrato
Neiler tenía once años y nunca había viajado en la chalupa de su papá. Abelino Mosquera llevaba veinte años manejando por el río Atrato, y cada martes salía de Quibdó con pasajeros, bultos de arroz y cajas de remedios para los pueblos de río abajo. Un martes de junio, en plenas vacaciones, le dijo a Neiler que podía ir con él hasta Boca de Guarumo, el caserío donde vivía la tía Eusebia.
Salieron a las cinco de la mañana, cuando el agua todavía estaba oscura y una neblina blanca flotaba sobre el río. Neiler se sentó en la proa con un chaleco salvavidas naranja que le quedaba grande. Quería que su papá viera que ya no era un niño chiquito. Por eso, apenas arrancó el motor, preguntó para qué servía cada cuerda y cada balde.
—Tu trabajo es mirar el agua —le dijo Abelino—. El río cambia todos los días. Si ves algo raro, me avisas con la mano.
Durante la primera hora, Neiler no paró de hablar. Saludaba a los niños que se bañaban en las orillas, contaba las garzas y les gritaba a los pescadores que tiraban la atarraya desde sus canoas. Una señora que viajaba con dos gallinas en un canasto se rio y le dijo que parecía el dueño de la chalupa.
A media mañana el cielo se puso gris y empezó a caer una lluvia gruesa. El río venía crecido por los aguaceros de la semana, y el agua bajaba color café, llena de ramas. Neiler se quedó callado. Apretó con las dos manos el borde de la chalupa y ya no volvió a saludar a nadie.
Entonces la vio: una mancha oscura que flotaba de lado, medio escondida en el agua. Era un tronco enorme, con las raíces hacia arriba, y venía derecho hacia ellos. Neiler sintió la boca seca. Pensó en gritar, pero se acordó de lo que le había pedido su papá. Levantó el brazo y señaló hacia la izquierda, hacia donde había que girar, tres veces, con todas sus fuerzas.
Abelino giró el timón sin decir una palabra. La chalupa se inclinó, los pasajeros se agarraron de las bancas y el tronco pasó tan cerca que Neiler pudo ver un cangrejo pequeño entre sus raíces. Después, el motor volvió a sonar parejo.
—Buen ojo, marinero —dijo Abelino, y le puso la mano en el hombro.
Neiler no contestó. Se limpió el agua de la cara y siguió mirando el río, ahora con los ojos bien abiertos y la espalda derecha. Ya no contaba garzas: buscaba ramas, remolinos y troncos, como su papá.
Llegaron a Boca de Guarumo a las dos de la tarde, cuando ya había escampado. La tía Eusebia los esperaba en el muelle con un plato de pescado frito. Mientras descargaban las cajas, Neiler le contó lo del tronco. Lo contó despacio, sin exagerar, y al final dijo algo que hasta ese día solo le había oído decir a su papá:
—El río hay que leerlo, tía.
Abelino, que cargaba un bulto de arroz, se detuvo un momento y sonrió.
Los elementos en el cuento
Los personajes, el caserío de Boca de Guarumo y los hechos del cuento son inventados para esta lección; el río Atrato y Quibdó, la capital del Chocó, sí existen.
El cuento tiene un personaje principal, Neiler, y varios secundarios: su papá, Abelino; la tía Eusebia, y la señora que viaja con dos gallinas. El papá no es un simple acompañante: es el que le da a Neiler una tarea, «Tu trabajo es mirar el agua», y esa tarea es la que el niño cumple en el momento más difícil.
El lugar principal es la chalupa sobre el río, pero el cuento empieza en Quibdó y termina en otro sitio: el muelle de Boca de Guarumo. Fíjate en que el río no es solo un fondo bonito. Como «El río venía crecido por los aguaceros de la semana», baja lleno de ramas, y eso es lo que trae el peligro. El lugar hace que pase la acción más importante.
El tiempo está marcado con cuidado: un martes de junio, en vacaciones; la salida de madrugada; la lluvia «A media mañana»; la llegada en la tarde. Toda la historia cabe en un solo día de viaje. Esas marcas te dejan ordenar las acciones desde la salida hasta la llegada.
Lo que queda para ti es lo más interesante: los sentimientos. El narrador casi nunca los nombra. Tendrás que buscar las pistas en el cuerpo de Neiler, en lo que dice y en lo que calla, como hiciste con Mariela.
Ejemplo resuelto
La ficha del personaje principal
¿Cómo es Neiler y qué quiere al empezar el viaje? Arma su ficha con frases del cuento.
Ver la solución paso a paso
Busco cómo es por fuera. El párrafo 1 dice que «Neiler tenía once años», y el párrafo 2 que lleva «un chaleco salvavidas naranja que le quedaba grande». El chaleco grande nos dice que todavía es pequeño.
Busco cómo es por dentro. Al arrancar el motor «preguntó para qué servía cada cuerda y cada balde». Un niño que pregunta todo es curioso.
Busco qué quiere. Aquí el narrador lo dice con todas las letras: «Quería que su papá viera que ya no era un niño chiquito». Ese deseo explica sus preguntas y su puesto en la proa.
Reviso que cada parte de la ficha tenga su frase. No escribo nada que el cuento no diga o no muestre.
Respuesta: Neiler tiene once años, es curioso y quiere que su papá vea que ya no es un niño chiquito. Por eso pregunta por cada cuerda y se sienta adelante, en la proa.
Ejemplo resuelto
Lugar, tiempo y acciones en orden
Ordena el viaje: ¿dónde y cuándo empieza, qué pasa en el medio y dónde y cuándo termina?
Ver la solución paso a paso
El comienzo: salen de Quibdó «a las cinco de la mañana», con «una neblina blanca» sobre el río.
El medio: «A media mañana el cielo se puso gris». Llueve, el río baja crecido y aparece el tronco. Las acciones van en cadena: Neiler lo ve, «señaló hacia la izquierda» y su papá «giró el timón sin decir una palabra».
El final: «Llegaron a Boca de Guarumo a las dos de la tarde», ya sin lluvia, y la tía los espera «en el muelle».
Compruebo la duración: de las cinco de la mañana a las dos de la tarde. Todo pasa en un solo día.
Respuesta: Empieza en Quibdó de madrugada; en el medio, sobre el río, llueve y esquivan el tronco; termina en el muelle de Boca de Guarumo a las dos de la tarde. La historia dura un día.
Ejemplo resuelto
Inferir un sentimiento que no se nombra
Lee este caso, que no es del cuento: «Wilmar dejó el balón en el suelo, miró la ventana rota del vecino y se metió las manos en los bolsillos. Cuando el señor abrió la puerta, Wilmar dio un paso adelante y dijo: fui yo». ¿Qué siente Wilmar al principio y qué siente al final?
Ver la solución paso a paso
Busco las pistas del cuerpo al principio. Deja el balón, mira la ventana y esconde las manos: son gestos de alguien nervioso o asustado por lo que hizo.
Busco lo que acaba de pasar. Rompió una ventana ajena. Eso explica el susto: sabe que puede recibir un regaño.
Busco la pista del final. Da un paso adelante y lo confiesa. El paso adelante muestra que, aunque tiene miedo, decide ser valiente y responsable.
Descarto lo que no tiene apoyo. No puedo decir que está contento ni que le da igual: nadie esconde las manos y mira la ventana rota si no le importa.
Respuesta: Al principio Wilmar siente miedo o nervios por la ventana rota; al final, sin dejar de tener miedo, se muestra valiente y responsable al confesar. El cambio llega con una acción: dar el paso adelante.
Práctica
Según el párrafo 2, ¿a qué hora salieron de Quibdó?
El párrafo 2 dice: «Salieron a las cinco de la mañana», cuando una neblina flotaba sobre el río. La media mañana es la hora de la lluvia, y las dos de la tarde, la de la llegada a Boca de Guarumo.
Según el párrafo 3, ¿qué trabajo le da Abelino a Neiler?
En el párrafo 3 Abelino le dice: «Tu trabajo es mirar el agua» y que, si ve algo raro, le avise con la mano. Las garzas las cuenta Neiler por su cuenta, y las gallinas son de una pasajera.
Según el párrafo 5, el río venía crecido por los aguaceros de la semana.
Es verdadero. El párrafo 5 dice: «El río venía crecido por los aguaceros de la semana». Por eso el agua bajaba color café y llena de ramas: el lugar trae el peligro.
Según el párrafo 6, cuando Neiler ve el tronco, grita con todas sus fuerzas para avisarle a su papá.
Es falso. El párrafo 6 dice que pensó en gritar, pero se acordó del pedido de su papá: «Levantó el brazo y señaló hacia la izquierda, hacia donde había que girar, tres veces, con todas sus fuerzas». Avisó con la mano, no con la voz.
¿Qué hace Abelino justo después del aviso de Neiler, en el párrafo 7?
El párrafo 7 dice: «Abelino giró el timón sin decir una palabra». No grita ni apaga el motor: después de esquivar el tronco, «el motor volvió a sonar parejo».
En el párrafo 5, Neiler «se quedó callado» y «Apretó con las dos manos el borde de la chalupa». ¿Qué siente en ese momento?
El silencio y las manos apretadas, justo cuando el río se pone peligroso, muestran miedo: el sentimiento no se dice, se muestra.
Compara a Neiler en el párrafo 4 con Neiler en el párrafo 9. ¿Cómo cambió?
El cambio llega con una acción: avisar del tronco. Después de eso, Neiler ya no juega a contar garzas: hace el trabajo que le dio su papá.
En el párrafo 12, Abelino «se detuvo un momento y sonrió». ¿Por qué sonríe?
La sonrisa llega justo después de la frase del niño: el papá reconoce en ella lo que él le enseñó.
Un compañero dice: «En un cuento, el lugar es solo el fondo; si lo cambias, la historia sigue igual». Piensa en el cuento de Neiler. ¿Qué le responderías?
En el cuento, el río crecido es el que trae el tronco. Sin ese lugar no habría peligro ni aviso, y Neiler no cambiaría.
En un cuento se lee: «El viernes, después del recreo, Julián le devolvió a Sara el cuaderno que le había escondido». ¿Qué elemento literario marca la frase «después del recreo»?
«Después del recreo» responde a la pregunta ¿cuándo?: marca el tiempo. Tampoco dice dónde están ni qué siente Julián.
Reto
Completa las frases del cuento.
Reto
¿Qué elemento del cuento muestra cada frase?
Pregúntate: ¿dice dónde?, ¿dice cuándo?, ¿dice qué hace alguien?
Cierre
En resumen
Los elementos de una obra literaria son los personajes, el lugar, el tiempo, las acciones y los sentimientos.
De cada personaje conviene saber cómo es y qué quiere: lo que quiere mueve la historia.
El lugar y el tiempo no son un simple fondo: pueden hacer que pasen las acciones.
Los sentimientos casi nunca se nombran: se infieren de los gestos, de lo que se dice o se calla y de lo que acaba de pasar.
En un buen cuento los sentimientos del personaje cambian, y el cambio va unido a una acción importante.
Vocabulario
- Personaje
Cada ser que actúa en una obra literaria: una persona, un animal o un objeto que piensa, habla o siente.
- Personaje principal
El personaje al que le pasa lo más importante de la historia; casi todo gira a su alrededor.
- Personaje secundario
El que acompaña, ayuda o se opone al principal, pero no es el centro de la historia.
- Lugar
El sitio donde pasa la historia: un río, una casa, un pueblo, una ciudad.
- Tiempo
Cuándo pasa la historia (la época, el mes, la hora) y cuánto dura.
- Acciones
Lo que hacen los personajes, una cosa detrás de otra, y que hace avanzar la historia.
- Sentimientos
Lo que sienten los personajes por dentro (miedo, alegría, orgullo, tristeza); el texto los dice o los muestra con gestos y acciones.
Guía para el docente
Tiempos
- Inicio · 5 min — Pida a dos estudiantes que cuenten en un minuto una película o una serie. Anote en el tablero, sin nombrarlos aún, lo que dijeron: quién, dónde, cuándo, qué hizo, cómo se sintió.
- Explicación · 10 min — Nombre los cinco elementos sobre lo anotado. Trabaje el caso de Mariela y pida otras pistas posibles de un sentimiento.
- Lectura · 12 min — Lea el cuento en voz alta, con una pausa después del párrafo 5. Pregunte qué creen que va a pasar y por qué Neiler dejó de hablar.
- Ejemplos · 8 min — Arme en el tablero la ficha de Neiler y la línea del viaje (Quibdó, río, muelle). Haga el caso de Wilmar en parejas.
- Práctica · 12 min — Preguntas y retos. En las inferenciales, exija que cada respuesta diga la frase del cuento en que se apoya.
- Cierre · 3 min — Cada estudiante escribe en una frase cómo cambió Neiler y qué acción provocó el cambio.
Preguntas para el salón
- ¿Quién es el personaje principal y cómo lo saben? ¿Podría serlo Abelino?
- Si el cuento pasara en verano, con el río bajito, ¿qué cambiaría?
- ¿En qué momento sintieron ustedes miedo leyendo? ¿Qué frase lo provocó?
- ¿Por qué el narrador no dice que Neiler tenía miedo? ¿Qué gana el cuento al mostrarlo?
Errores típicos
- Decir que el lugar es «Colombia» o «el Chocó» y quedarse ahí. Pida el sitio exacto donde pasa cada parte: la chalupa, el río, el muelle. Pregunte qué tiene ese lugar que haga pasar algo.
- Confundir el tiempo de la historia con el momento en que se lee o se escribió el cuento. Pregunte «¿cuándo le pasa esto al personaje?» y pida las palabras del texto que lo marcan («a media mañana», «a las dos de la tarde»).
- Inferir un sentimiento desde lo que sentiría el lector y no desde las pistas del texto. Pida siempre la frase de apoyo. Si no la hay, la inferencia no vale.
- Creer que el personaje siente lo mismo de principio a fin. Haga una tabla de tres columnas (al principio, en el nudo, al final) y pida un sentimiento con su pista en cada una.
- Contar como personaje solo a las personas. Recuerde fábulas y cuentos en los que actúan animales u objetos que hablan y sienten.
Tarea sugerida
Escribir un párrafo de 8 a 10 líneas sobre un momento de un viaje real o inventado. Debe tener un lugar y un tiempo claros, al menos tres acciones en orden y un sentimiento que no se nombre, sino que se muestre con un gesto. En la clase siguiente, un compañero tendrá que inferirlo.