Refranes y dichos: lo literal y lo figurado
Lo que vas a aprender
- Distinguir el sentido literal de un refrán o un dicho de su sentido figurado.
- Explicar qué quiere decir un refrán en la situación en que se dice.
- Diferenciar un refrán de un dicho.
- Reconocer lo que los refranes muestran de la vida y los valores de un pueblo.
Para qué
¿Para qué sirve esto?
Imagina que llegas tarde a la fila del almuerzo y ya no queda postre, y tu abuela te dice: “Camarón que se duerme se lo lleva la corriente”. ¿Qué tiene que ver un camarón con el postre? Nada, si lees las palabras una por una. Mucho, si entiendes lo que te quiso decir.
Los refranes y los dichos están en todas partes: en la cocina, en la tienda, en la plaza de mercado, en las conversaciones de los mayores. Si solo entiendes lo que dicen sus palabras, te pierdes la mitad del mensaje. En esta lección vas a aprender a distinguir el sentido literal del sentido figurado, y a descubrir qué quiere decir un refrán en la situación en que se dice.
Explicación
Refranes y dichos
Un refrán es una frase corta que da un consejo o una enseñanza sobre la vida. Tiene tres rasgos:
- No tiene autor conocido. Nadie sabe quién lo dijo primero: pasó de boca en boca, de los abuelos a los nietos.
- Es casi fijo. Se dice con las mismas palabras, aunque a veces cambia una según la región. Si alguien dice “Camarón dormido se lo lleva el agua”, todos entienden, pero suena raro, porque el refrán tiene su forma.
- Suena bien. Muchos tienen ritmo o rima, y por eso se recuerdan fácil: “Del dicho al hecho / hay mucho trecho”.
Un dicho también es popular y anónimo, pero es más corto y más suelto: se mete dentro de una oración y cambia según quién lo diga. “Estar en la olla”, “meter la pata” o “ponerse las pilas” son dichos: se dice “me puse las pilas”, “póngase las pilas”, “se van a poner las pilas”. Un dicho no siempre deja una enseñanza; muchas veces solo describe una situación con gracia.
Dos sentidos: literal y figurado
Toda expresión tiene un sentido literal: lo que dicen sus palabras, tal cual. “Meter la pata”, en sentido literal, es meter el pie en algún sitio.
Los refranes y los dichos casi siempre se usan en sentido figurado: lo que quieren decir en la situación, más allá de sus palabras. “Meter la pata”, en sentido figurado, es equivocarse, decir o hacer algo que no convenía.
El sentido figurado funciona como una comparación escondida. El refrán habla de una cosa sencilla y concreta (un camarón, un pájaro, un perro, un herrero) para hablar de otra cosa que se le parece en la vida de las personas.
Cómo descubrir el sentido figurado
- Lee el sentido literal. Imagina lo que dicen las palabras, como si fuera un dibujo.
- Mira la situación. ¿Quién lo dice, a quién y qué acaba de pasar? Un refrán nunca se dice en el aire.
- Busca el parecido. ¿Qué tiene en común el dibujo de las palabras con lo que está pasando?
- Dilo con tus palabras para esa situación, y comprueba que tenga sentido allí.
El mismo refrán puede servir en muchas situaciones distintas, porque su enseñanza es general. Por eso, para entender qué quiso decir alguien, la situación es la mejor pista.
Ejemplo resuelto
Del sentido literal al figurado
Don Abelardo arregla las bicicletas de todo el barrio, pero la de su hija lleva un mes con la llanta pinchada. Su vecina le dice: “En casa de herrero, cuchillo de palo”. ¿Qué quiso decir?
Ver la solución paso a paso
Leo el sentido literal: en la casa de un herrero, que hace cuchillos de hierro para los demás, hay un cuchillo de palo. Es raro: él sabe hacerlos y no tiene uno bueno.
Miro la situación: don Abelardo sabe arreglar bicicletas y las arregla para todo el barrio, pero no ha arreglado la de su propia casa.
Busco el parecido: el herrero y don Abelardo saben hacer algo para los demás y les falta eso mismo en su casa.
Lo digo con mis palabras: a veces, quien sabe hacer algo para otros lo descuida en su propia casa. Compruebo que encaja: la vecina se lo dice medio en broma, porque es justo lo que pasa con la bicicleta.
Respuesta: En sentido figurado, la vecina le dice que él arregla las bicicletas de todos y descuida la de su casa.
Lo que los refranes cuentan de un pueblo
Los refranes nacen de la vida diaria, y por eso hablan de lo que la gente tiene cerca: los animales, el río, la cosecha, el mercado, la cocina. En un refrán o un dicho que se dice en Colombia puede aparecer un camarón, una papaya o un gallo, porque son cosas que todos conocen.
También guardan lo que un pueblo valora: madrugar, trabajar, no confiarse, cumplir lo que se promete, no rendirse cuando algo sale mal. Cuando una abuela le dice un refrán a su nieto, no solo le da un consejo: le pasa una manera de ver el mundo que ella aprendió de sus mayores. Ese es su componente cultural.
Ahora lee un cuento escrito para esta lección. La protagonista, que vende frutas en una plaza de mercado, contesta casi todo con refranes y dichos de la tradición. Fíjate en lo que pasa justo antes de cada uno: ahí está la pista de lo que quiere decir. Los personajes y el lugar son inventados.
Lectura · cuento
El puesto de la tía Ermelina
Todos los sábados, Maximiliano acompaña a su tía Ermelina a la plaza de mercado del pueblo. Ella vende frutas en un puesto con toldo azul, entre el de las hierbas y el de los quesos. Tiene una balanza vieja, una risa que se oye desde la entrada y un refrán para cada ocasión.
Ese sábado llegaron cuando todavía estaba oscuro. Maxi bostezaba mientras bajaban los bultos de la chiva.
—Tía, ¿por qué venimos tan temprano, si la gente empieza a comprar más tarde?
—Camarón que se duerme se lo lleva la corriente —le contestó ella, mientras acomodaba las naranjas en pirámide.
Un rato después llegó don Clímaco con su carreta de aguacates. Buscó un sitio cerca de la entrada, pero ya todos estaban ocupados, y le tocó ponerse al fondo, donde casi no pasa gente. La tía no dijo nada: solo le guiñó un ojo a Maxi.
A media mañana, un señor de sombrero se detuvo frente a los mangos.
—Doña, guárdeme todo ese bulto. El martes vengo y se lo llevo entero, pero hoy no traigo plata.
En ese momento, una señora con un canasto pidió la mitad de los mangos y sacó el dinero para pagarlos de una vez. La tía se los pesó a ella.
—Más vale pájaro en mano que cien volando —le dijo al señor, y él se fue rascándose la cabeza.
Cerca del mediodía pasó un señor con un loro en el hombro, y Maxi se fue detrás a mirarlo. Dejó la caja de las monedas abierta encima del banco.
Cuando volvió, la tía ya la había cerrado y lo miraba con las cejas levantadas.
—Mijo, no dé papaya.
—¿Cuál papaya, tía? Si yo no he tocado las papayas.
—No le hablo de la fruta, Maxi —dijo ella, riéndose tanto que la señora de los quesos se asomó.
Por la tarde cayó un aguacero tan fuerte que la plaza se quedó vacía. Maxi miraba las cajas llenas de fruta sin vender y se le aguaron los ojos. Pero al rato llegó corriendo la dueña de un restaurante: el camión que le traía la fruta se había varado por la lluvia en la carretera, y necesitaba todo lo que hubiera para los jugos del día siguiente. Se llevó las cajas completas.
—¿Sí ve, mijo? No hay mal que por bien no venga —dijo la tía, mientras contaba los billetes.
De regreso, la tía le prometió que el sábado siguiente le compraría un helado de mora.
—Del dicho al hecho hay mucho trecho, tía —respondió Maxi, muy serio.
La tía soltó la carcajada y, sin esperar a ningún sábado, se lo compró en la primera tienda del camino.
Ejemplo resuelto
Encontrar la situación de cada refrán
¿Qué refranes y dichos dice la tía Ermelina, y qué acaba de pasar justo antes de cada uno?
Ver la solución paso a paso
Busco las rayas de diálogo de la tía. El primero que dice es «Camarón que se duerme se lo lleva la corriente», justo después de que Maxi pregunta «por qué venimos tan temprano».
El segundo es «Más vale pájaro en mano que cien volando». Antes, un señor le pide que le guarde el bulto de mangos porque «hoy no traigo plata», y una señora quiere pagar «de una vez».
El tercero es un dicho: «no dé papaya». Antes, Maxi se fue detrás del loro y dejó «la caja de las monedas abierta».
El cuarto es «No hay mal que por bien no venga». Antes cayó un aguacero, la plaza se quedó vacía y luego llegó la dueña del restaurante.
Así tengo armada la tabla de situaciones. Con ella ya puedo hacer el paso 3 del método para cada refrán: buscar el parecido entre las palabras y lo que pasó.
Respuesta: La tía dice tres refranes y un dicho, y cada uno llega después de una situación concreta: la madrugada, los dos compradores de mangos, la caja abierta y el aguacero con la venta del final.
Ejemplo resuelto
¿Refrán o dicho?
¿Por qué «No hay mal que por bien no venga» es un refrán y «no dé papaya» es un dicho?
Ver la solución paso a paso
Miro si la expresión es una frase completa y fija. «No hay mal que por bien no venga» se dice siempre igual y se entiende sola, aunque no sepamos la situación.
Miro si deja una enseñanza general. Esa frase habla de la vida en general, no solo de la fruta ni del aguacero: es un consejo que sirve en muchos casos. Es un refrán.
Ahora miro «no dé papaya». Cambia según a quién se le diga: “no dé papaya”, “no des papaya”, “le dieron papaya”. Va metido en la oración, como un verbo más.
No es una enseñanza completa por sí sola, sino una manera popular de nombrar una conducta. Por eso es un dicho.
Respuesta: «No hay mal que por bien no venga» es fijo y deja una enseñanza general: es refrán. «No dé papaya» cambia según la persona y va dentro de la oración: es dicho.
Práctica
Según el párrafo 4, ¿qué hacía la tía mientras decía el refrán del camarón?
El párrafo 4 dice que lo contestó «mientras acomodaba las naranjas en pirámide». Los bultos los bajaban antes, en el párrafo 2, y los mangos los pesó más tarde.
Según el párrafo 5, ¿dónde le tocó ponerse a don Clímaco?
El párrafo 5 dice que buscó sitio cerca de la entrada, pero estaba todo ocupado, y «le tocó ponerse al fondo, donde casi no pasa gente».
Según el párrafo 7, el señor del sombrero quería pagar los mangos ese mismo día.
Es falso. El señor dice: «El martes vengo y se lo llevo entero, pero hoy no traigo plata». La que paga de una vez es la señora del canasto.
Según el párrafo 15, ¿por qué la dueña del restaurante necesitaba fruta?
El párrafo 15 dice que «el camión que le traía la fruta se había varado por la lluvia en la carretera». No se le dañó la fruta, y el cuento no habla de ninguna fiesta: la quería para los jugos del día siguiente.
En el párrafo 4, ¿qué quiere decir la tía con «Camarón que se duerme se lo lleva la corriente»?
En sentido figurado, el refrán dice que el que se queda dormido, o se descuida, pierde lo que querría. Don Clímaco llegó tarde y se quedó con el peor sitio.
¿Por qué la tía le dice al señor del sombrero «Más vale pájaro en mano que cien volando»?
La tía prefiere lo poco y seguro (la señora que paga ya) a lo mucho y dudoso (la promesa del señor sin plata).
En el párrafo 12, ¿qué quiere decir la tía con «no dé papaya», y cómo lo entiende Maxi?
En sentido figurado, “no dar papaya” es no descuidarse ni darle a otro la ocasión de aprovecharse. Maxi lo tomó en sentido literal y pensó en las papayas.
En el párrafo 16, ¿por qué dice la tía «No hay mal que por bien no venga»?
El refrán dice que de algo malo puede salir algo bueno. El aguacero les quitó a los clientes, pero les trajo a la dueña del restaurante.
Al final, ¿qué quiere decir Maxi con «Del dicho al hecho hay mucho trecho»?
Maxi usa un refrán, igual que su tía, para decirle que una promesa no vale hasta que se cumple. La tía entiende el mensaje y cumple de una vez.
En la frase “Mi hermano está en la olla porque perdió la plata del bus”, ¿en qué sentido se usa “estar en la olla”?
Nadie se mete en una olla por perder la plata del bus. “Estar en la olla” se usa en sentido figurado: estar en un apuro.
¿Por qué se dice que los refranes guardan la cultura de un pueblo?
Los refranes no tienen autor conocido: pasan de generación en generación y llevan las cosas de la vida diaria y los valores de la gente que los dice.
Reto
Completa los refranes como los dice el cuento.
Reto
Une cada refrán con su sentido figurado.
Cierre
En resumen
Un refrán es una frase corta, fija y anónima que da un consejo; un dicho es una expresión popular más suelta que se mete en la oración.
El sentido literal es lo que dicen las palabras; el figurado, lo que la expresión quiere decir en la situación.
Para hallar el sentido figurado: lee lo literal, mira la situación, busca el parecido y dilo con tus palabras.
Los refranes hablan de cosas de la vida diaria y guardan los valores de un pueblo: por eso son parte de su cultura.
Vocabulario
- Refrán
Frase corta y fija, de autor desconocido, que da un consejo o una enseñanza. Se repite casi igual de generación en generación.
- Dicho
Expresión popular que se usa en la conversación y no siempre deja una enseñanza, como “estar en la olla”.
- Sentido literal
Lo que dicen las palabras tal cual, una por una.
- Sentido figurado
Lo que la expresión quiere decir en la situación, más allá de lo que dicen sus palabras.
Guía para el docente
Tiempos
- Inicio · 5 min — Pida a cada estudiante un refrán que se diga en su casa. Escriba tres en el tablero y pregunte qué dicen sus palabras y qué quieren decir.
- Explicación · 12 min — Refrán y dicho, los dos sentidos y el método de cuatro pasos con el ejemplo de don Abelardo.
- Lectura · 10 min — Lea el cuento en voz alta con tres voces: la narradora, la tía y Maxi. Haga una pausa después de cada refrán para que imaginen el sentido literal.
- Práctica · 18 min — Los dos ejemplos sobre el cuento y las preguntas en parejas. En las inferenciales, pida que señalen la frase del cuento que les dio la pista.
- Cierre · 5 min — Cada pareja inventa una situación de la vida escolar en la que se pueda decir uno de los refranes del cuento.
Preguntas para el salón
- ¿Por qué la tía contesta con refranes en vez de explicar todo con sus palabras?
- ¿Conocen un refrán que diga lo contrario de otro? ¿Cuál tiene la razón?
- ¿Qué refranes de su familia hablan de cosas del campo, del río o del mercado?
Errores típicos
- Explicar el refrán con su sentido literal («habla de un camarón»). Pregunte qué tiene que ver un camarón con la situación del cuento, y pida que busquen qué se parece entre los dos.
- Dar un sentido figurado que no encaja en la situación. Pida que reemplacen el refrán por su explicación dentro del diálogo y lean en voz alta si tiene sentido.
- Confundir refrán con dicho. Pida que cambien la persona de la expresión (no dé, no des, le dieron): si se puede conjugar dentro de la oración, casi siempre es un dicho.
- Creer que el refrán solo sirve para la situación del cuento. Pida otra situación, de la casa o del colegio, en la que también sirva el mismo refrán.
Tarea sugerida
Preguntar a dos personas mayores de la familia por un refrán que usen mucho. Escribir cada uno en el cuaderno con su sentido literal, su sentido figurado y una situación en la que lo hayan oído decir.