Expresiones populares en un cuento
Lo que vas a aprender
- Encontrar en un cuento las expresiones populares y decir qué personaje las usa y en qué momento.
- Inferir el sentido de una expresión popular a partir de quién la dice, a quién y en qué situación.
- Explicar cómo las expresiones populares caracterizan a los personajes de un cuento.
- Usar el glosario de un texto para entender las palabras de otra región.
Para qué
¿Para qué sirve esto?
Imagina que viajas en un bus y te sientas al lado de alguien de otra región. Te saluda con una palabra que nunca has oído, te ofrece algo de comer con una expresión que no entiendes, y tú no sabes si te está pidiendo un favor o haciendo un chiste. Lo mismo pasa cuando lees un cuento en el que los personajes hablan como se habla en su tierra.
Las expresiones populares hacen que los personajes suenen vivos y verdaderos. Pero para entender el cuento hay que entender lo que quieren decir esas expresiones, y muchas veces no basta con mirar sus palabras. En esta lección vas a aprender a descubrir el sentido de una expresión popular dentro de un cuento, a partir de la situación en que se dice.
Explicación
¿Qué es una expresión popular?
Una expresión popular es una palabra o una frase que la gente usa en la conversación de todos los días, en una región o en un grupo. Se aprende en la casa, en la calle, en la plaza, y pasa de boca en boca. No es un error ni una manera «fea» de hablar: es el español de la conversación de confianza, y cada región tiene las suyas.
Muchas expresiones populares dicen algo distinto de lo que dicen sus palabras sueltas. Mira estos casos, que se oyen en muchas partes de Colombia:
- “¡Pilas!” no tiene nada que ver con las baterías: quiere decir “pon atención” o “ten cuidado”.
- “Hacer una vaca” no es fabricar un animal: es reunir plata entre varios para comprar algo.
- “Estar en la olla” no es meterse en una olla: es estar sin plata o en un problema.
A lo que dicen las palabras una por una se le llama sentido literal. A lo que la expresión quiere decir cuando la gente la usa, lo llamamos aquí su sentido en la situación. Si lees solo el sentido literal, el cuento se vuelve un enredo.
El sentido depende de la situación
Una misma expresión puede decir cosas distintas según el momento. “¡Pilas!”, gritado en la cancha cuando viene el balón, es un aviso: “cuidado, que te llega”. Dicho por una mamá antes de un examen, con una sonrisa, es un ánimo: “concéntrate, que tú puedes”. Las palabras son las mismas; la situación cambia el sentido.
Por eso, cuando encuentres una expresión que no conoces en un cuento, no adivines. Hazle al texto estas cuatro preguntas:
- ¿Quién la dice? ¿Es un personaje joven o mayor, de qué región parece venir, cómo se siente?
- ¿A quién se la dice? ¿A un amigo, a un desconocido, a una persona mayor? No se le habla igual a cada uno.
- ¿En qué situación? ¿Qué acaba de pasar? ¿Hay un problema, una alegría, una sorpresa?
- ¿Qué pasa después? La reacción del otro personaje es una pista de oro. Si el otro se ríe, lo que oyó era un chiste; si sale corriendo, era un aviso; si se pone bravo, lo tomó como una ofensa.
Con esas respuestas puedes decir el sentido de la expresión con tus propias palabras, y probarlo con frases del cuento.
Las expresiones caracterizan a los personajes
Los escritores ponen expresiones populares en boca de sus personajes por una razón: caracterizarlos, es decir, mostrar cómo son sin tener que explicarlo. Por la manera de hablar, el lector puede inferir de qué región viene un personaje, si es una persona mayor o un muchacho, si trata a los demás con respeto o con mucha confianza, y cómo se siente en ese momento.
Fíjate en que el cuento casi nunca dice “este personaje es de tal parte”. Te deja las pistas en el habla, y tú las juntas. Pero con el mismo cuidado de la lección anterior: una expresión te dice algo de un personaje, no de todos los que viven en su región. Y ninguna manera de hablar es mejor que otra. Cuando en un cuento se encuentran personajes de distintas regiones, lo interesante es ver cómo se entienden, cómo se enredan y cómo terminan aprendiendo las palabras del otro.
El glosario
Algunos textos traen al final un glosario: una lista de palabras poco conocidas, con lo que quieren decir. Sirve para las palabras que el lector de otra región no tiene por qué saber, como el nombre de una comida o de un objeto. Úsalo cuando lo necesites, pero no esperes que lo explique todo: el sentido de muchas expresiones hay que descubrirlo en la situación. El cuento de esta lección, inventado para esta lección, trae su glosario al final.
Ejemplo resuelto
Las cuatro preguntas con otro cuento
En un cuento inventado, dos hermanos juegan fútbol en la calle. El mayor ve que viene una moto y le grita al menor: “¡Pilas, Wílmer!”. El menor recoge el balón de un salto y se sube al andén. ¿Qué quiere decir “¡Pilas!” ahí?
Ver la solución paso a paso
¿Quién la dice? El hermano mayor, que juega con el menor y lo cuida.
¿A quién? A su hermano: hay confianza, por eso le grita sin rodeos.
¿En qué situación? Viene una moto por la calle donde están jugando: hay un peligro.
¿Qué pasa después? El menor recoge el balón y se sube al andén. Entendió que tenía que quitarse del camino.
Junto las pistas: aquí “¡Pilas!” es un aviso de peligro, como decir “¡cuidado, quítate!”. Su sentido literal, el de las baterías, no tiene nada que ver.
Respuesta: Es un aviso de peligro: “¡cuidado, quítate de la calle!”. Lo prueba la moto que viene y la reacción del hermano menor.
Lectura · cuento
Parada en el páramo
El bus intermunicipal salió de la terminal a las cinco de la mañana, con la neblina todavía pegada a los vidrios. Xiomara iba en la ventanilla, con su mamá dormida al lado, y en la silla de enfrente viajaba doña Encarnación, una señora de ruana y sombrero que llevaba en las piernas un canasto tapado con un trapo blanco.
En el segundo pueblo se subió un señor grande, de gorra, cargando una nevera de icopor. Iba buscando su puesto cuando doña Encarnación se levantó a acomodar el canasto y, sin querer, le pisó un pie.
—¡Ay, qué pena con usted, señor! —dijo doña Encarnación.
—Tranquila, seño, que no fue nada —contestó él, sonriendo—. Me llamo Jáder, para servirle.
A las ocho, el bus se detuvo en una curva. Adelante había una fila de carros y camiones quietos. El conductor apagó el motor y se volteó hacia los pasajeros.
—Señores, hay un derrumbe más adelante. Nos toca esperar a que la máquina despeje la vía.
—¡Ajá! ¿Y ahora qué vamos a hacer aquí, en la mitad de la montaña? —dijo Jáder, mirando el reloj y luego la neblina.
—¡Quiubo, pues, vecino! —lo saludó desde atrás un muchacho de mochila terciada, que se llamaba Duván—. Tranquilo, que esto lo despejan rapidito. Yo paso por aquí cada ocho días, y siempre es lo mismo.
Los pasajeros se bajaron a estirar las piernas. Afuera hacía un frío que se metía por las mangas. Jáder se frotó los brazos y soltó una nube de vapor.
—¡Eche, pero qué frío es este! Aquí uno se vuelve paleta.
Doña Encarnación destapó el canasto. Adentro había almojábanas todavía tibias.
—Coma una almojábana, sumercé, que con el estómago lleno el frío se siente menos.
—¿Sumer… qué? —preguntó Jáder, con los ojos muy abiertos. Doña Encarnación no le explicó nada: solo le sonrió como a un nieto y le puso dos almojábanas en la mano.
Entonces Jáder abrió su nevera y sacó un queso costeño envuelto en hojas de plátano.
—Esto es de mi tierra. Pruébenlo con las almojábanas, que eso queda bueno.
—¡Uy, no, qué queso tan bueno, pues! —dijo Duván con la boca llena.
Xiomara se reía bajito. En una sola curva de carretera había oído más maneras de hablar que en un mes de clases.
Dos horas después, la máquina dejó un carril libre y el conductor pitó para llamar a todos. Al subir, Jáder se hizo a un lado en la puerta y le dijo a doña Encarnación:
—Siga usted primero, sumercé.
Todos soltaron la risa, y doña Encarnación fue la que más se rio. Mientras el bus arrancaba, Xiomara sacó su cuaderno y escribió un glosario para no olvidar las palabras del viaje.
Glosario del viaje:
- Almojábana: pan pequeño de cuajada y harina de maíz, muy común en Boyacá.
- Nevera de icopor: caja liviana que guarda el frío de lo que va adentro.
- Queso costeño: queso blanco y salado, hecho en la región Caribe.
- Seño: en la Costa, manera respetuosa y cariñosa de llamar a una señora o a la maestra.
- Volverse paleta: congelarse de frío, como un helado de palito.
- Mochila terciada: la que se lleva cruzada sobre el pecho.
Ejemplo resuelto
El saludo de Duván
En el párrafo 8 de «Parada en el páramo», Duván le dice a Jáder «¡Quiubo, pues, vecino!». ¿Qué sentido tiene ahí?
Ver la solución paso a paso
¿Quién la dice? Duván, un muchacho que viaja solo y que dice «Yo paso por aquí cada ocho días»: conoce la carretera.
¿A quién? A Jáder, un desconocido que se subió al bus en el segundo pueblo. Aun así lo llama «vecino»: lo trata con confianza.
¿En qué situación? Jáder acaba de preguntar qué van a hacer en la mitad de la montaña. Duván le contesta en seguida: «Tranquilo, que esto lo despejan rapidito».
Junto las pistas: «Quiubo» viene de “¿qué hubo?”, pero Duván no pregunta qué hubo. Es un saludo de confianza para empezar a conversar y tranquilizar al otro. Hasta «rapidito», con su diminutivo, suena amable.
Respuesta: Es un saludo amistoso, de confianza, con el que Duván entra en la conversación para calmar a Jáder.
Práctica
Según el párrafo 3 de «Parada en el páramo», ¿quién dice «¡Ay, qué pena con usted, señor!» y en qué momento?
En el párrafo 2, doña Encarnación «sin querer, le pisó un pie» al señor de la nevera, y en el párrafo 3 le dice «¡Ay, qué pena con usted, señor!». La mamá de Xiomara va dormida y Duván no ha aparecido todavía.
En el párrafo 12, ¿qué le ofrece doña Encarnación a Jáder contra el frío?
Le dice: «Coma una almojábana, sumercé, que con el estómago lleno el frío se siente menos». La ruana es la que ella lleva puesta desde el párrafo 1, y en el cuento no hay tinto.
En el párrafo 8, Duván saluda a Jáder con «¡Quiubo, pues, vecino!».
Es verdadero: el párrafo 8 dice «¡Quiubo, pues, vecino! —lo saludó desde atrás un muchacho de mochila terciada, que se llamaba Duván».
Según el glosario del cuento, «seño» es la manera de llamar al conductor del bus en la Costa.
Es falso. El glosario dice que «seño» es, «en la Costa, manera respetuosa y cariñosa de llamar a una señora o a la maestra». Por eso Jáder se lo dice a doña Encarnación, no al conductor.
¿Cuáles de estas expresiones dice Jáder en el cuento? Marca todas.
Marca todas las que apliquen.
Jáder dice «¡Ajá!» al saber del derrumbe, «¡Eche, pero qué frío es este!» al bajarse y «Siga usted primero, sumercé» al final. «¡Quiubo, pues!» y «¡Uy, no, qué queso tan bueno, pues!» son de Duván.
¿Qué quiere decir doña Encarnación con «¡Ay, qué pena con usted, señor!»?
«¡Qué pena con usted!» es aquí una disculpa amable. La pista de oro es la respuesta de Jáder: «que no fue nada».
En el párrafo 7, ¿qué expresa Jáder con «¡Ajá!»?
Ese «¡Ajá!» no es un sí. Es la manera de Jáder de decir “¿y ahora qué?”: está impaciente y preocupado por la espera.
En el párrafo 10, ¿qué expresa Jáder con «¡Eche, pero qué frío es este!»?
«¡Eche!» es aquí una exclamación de asombro. Jáder no viene de tierra fría, y el páramo lo sorprende.
El cuento no dice de dónde es Jáder. Por su manera de hablar y por lo que lleva, ¿de qué región parece venir?
El cuento caracteriza a Jáder por el habla: «seño», «¡Ajá!», «¡Eche!» y su queso de la Costa lo muestran como alguien de la región Caribe, sin que el narrador tenga que decirlo.
En el párrafo 19, Jáder le dice a doña Encarnación «Siga usted primero, sumercé». ¿Por qué todos se ríen?
La risa es de alegría: Jáder aprendió la palabra de doña Encarnación y se la devuelve con cariño. El cuento muestra cómo dos maneras de hablar se encuentran.
Lees un cuento y encuentras una expresión popular que no conoces. ¿Qué te conviene hacer primero?
El sentido de una expresión popular está en la situación. Las palabras sueltas dan el sentido literal, que casi nunca es el que importa, y en otra región la misma expresión puede querer decir otra cosa.
Reto
Completa lo que dicen los personajes de «Parada en el páramo».
Reto
Une cada expresión del cuento con su sentido en la situación.
Cierre
En resumen
Una expresión popular es una palabra o una frase de la conversación diaria de una región o un grupo; no es un error, es el español de la confianza.
Muchas expresiones no dicen lo que dicen sus palabras sueltas: su sentido está en la situación.
Para descubrirlo se pregunta quién la dice, a quién, en qué situación y qué pasa después.
En un cuento, las expresiones caracterizan a los personajes: muestran de dónde vienen, cómo se sienten y cómo tratan a los demás.
El glosario ayuda con las palabras poco conocidas, pero no reemplaza la lectura de la situación.
Vocabulario
- Expresión popular
Palabra o frase que la gente usa en la conversación de todos los días en una región o un grupo, y que muchas veces dice algo distinto de lo que dicen sus palabras sueltas.
- Sentido literal
Lo que dicen las palabras una por una.
- Sentido en la situación
Lo que quiere decir una expresión según quién la dice, a quién, cuándo y para qué.
- Caracterizar
Mostrar cómo es un personaje: de dónde viene, cómo se siente, cómo trata a los demás.
- Glosario
Lista de palabras difíciles o poco conocidas de un texto, con lo que quieren decir.
- Derrumbe
Tierra y piedras que caen de una montaña y tapan una carretera.
Guía para el docente
Tiempos
- Inicio · 5 min — Pregunte qué expresión de su casa o de su barrio no entendería alguien de otra región. Anote tres en el tablero con su sentido.
- Explicación · 12 min — Explique el sentido literal y el sentido en la situación con “¡pilas!”, “hacer una vaca” y “estar en la olla”. Haga con el grupo el ejemplo de los hermanos que juegan en la calle.
- Lectura · 13 min — Lean «Parada en el páramo» en voz alta, repartiendo los personajes. Pida que cada uno diga su expresión con la intención que cree que tiene. Revisen juntos el glosario.
- Práctica · 15 min — Preguntas y retos. En cada respuesta inferencial, pida que digan cuál de las cuatro preguntas les dio la pista.
- Cierre · 10 min — Por parejas, escriban dos renglones de diálogo en que un personaje de su región use una expresión popular, y otro compañero adivine su sentido por la situación.
Preguntas para el salón
- ¿Qué expresión del cuento te costó más entender? ¿Qué pista te ayudó?
- ¿Por qué crees que el escritor no puso en el glosario «sumercé» ni «¡ajá!»?
- ¿Cómo cambiaría el cuento si todos los personajes hablaran igual?
Errores típicos
- Leer la expresión en sentido literal: creer que «¡Eche!» tiene que ver con echar algo. Ponga en el tablero dos columnas, lo que dicen las palabras y lo que quiere decir, y llénelas con las expresiones del cuento.
- Creer que las expresiones populares son errores o una manera fea de hablar. Recuerde que son el español de la conversación de confianza. Pida que digan una expresión de su propia familia que les guste.
- Burlarse del habla de otra región o imitarla en tono de chiste. Al leer en voz alta, pida respetar la intención del personaje, no exagerar su acento. Ninguna región habla mejor que otra.
- Generalizar: «todos los costeños dicen ¡ajá!». Pida reformular con «en este cuento, Jáder…». Un personaje no representa a toda su región.
Tarea sugerida
Preguntarle a una persona de la familia o del barrio por una expresión popular que use mucho, anotar en qué situación la dice y qué quiere decir, y traerla escrita en una ficha de glosario.