Formal o popular
Lo que vas a aprender
- Reconocer las marcas de una expresión formal y de una expresión popular.
- Clasificar las expresiones de los personajes de una obra de teatro en formales y populares, con una razón.
- Explicar por qué un personaje cambia de manera de hablar según la situación.
- Reconocer que ninguna de las dos maneras es mejor, porque cada una conviene en su situación.
Para qué
¿Para qué sirve esto?
No le hablas igual a tu mejor amigo en el recreo que a la rectora cuando vas a pedirle un permiso. Con tu amigo dices “¡uy, qué nota!”; con la rectora dices “buenos días, quería solicitarle un permiso”. No eres dos personas distintas: eres la misma persona que escoge cómo hablar según la situación.
Los personajes de las obras literarias también lo hacen, y los escritores lo aprovechan para mostrar cómo son y qué está pasando entre ellos. En esta lección vas a aprender a clasificar las expresiones de un texto literario en formales y populares, a explicar por qué un personaje usa unas u otras y a ver cuándo conviene cada una.
Explicación
Dos maneras de hablar
El español tiene muchas maneras de decir lo mismo. Dos de ellas se distinguen con facilidad:
La manera formal se usa en las situaciones oficiales, con personas que no conocemos o a las que les debemos un respeto especial, y en lo que se escribe para una entidad. Sus marcas son:
- el trato de usted con títulos como “señor”, “señora”, “ingeniera”, “doctor”;
- las fórmulas de cortesía, frases fijas que muestran respeto: “me permito informarle”, “le agradezco su atención”, “le solicito”;
- las palabras precisas o técnicas: “pavimentación”, “cronograma”, “establecimiento”;
- las oraciones completas y ordenadas, sin exclamaciones fuertes ni diminutivos.
La manera popular es la de la conversación de confianza: en la casa, en la tienda, en la plaza, con los amigos. Sus marcas son:
- el trato de confianza: “mijo”, “vecina”, “compadre”, o “doña” dicho a secas, sin el nombre y con cercanía (“Tiene razón, doña”);
- los diminutivos dichos con cariño: “un ratico”, “clarito”, “un tintico”;
- las exclamaciones: “¡uy!”, “¡ay!”, “¡eso sí!”;
- las comparaciones y las exageraciones: “más largo que un día sin pan”, “se lo dije mil veces”;
- los dichos y las palabras de la región que ya conoces de la lección anterior.
Mira la misma idea dicha de las dos maneras. Formal: “La reunión ha sido aplazada hasta nueva orden”. Popular: “Esa reunión quedó para quién sabe cuándo”. Las dos dicen lo mismo; cambia la situación en que conviene decirla.
Ninguna es mejor: cada una tiene su lugar
A veces se cree que lo formal es “hablar bien” y lo popular es “hablar mal”. No es así. Las dos son español, y cada una sirve para algo. Lo que puede fallar es usar una en la situación de la otra.
Si en la carta a la alcaldía para pedir el arreglo de la cancha escribes “¡Uy, mijos, esa cancha está vuelta nada!”, el funcionario que la lea puede no tomarla en serio. Y si en el almuerzo le dices a tu abuela “me permito informarle que el arroz se encuentra en su punto”, ella se va a reír o va a pensar que estás bravo. La pregunta no es cuál manera es mejor, sino cuál conviene aquí: con quién hablo, dónde, para qué y si es oral o escrito.
En la literatura esto sirve para dos cosas. Primero, para caracterizar: un personaje que solo habla de manera formal puede parecer distante o muy serio; uno que habla con dichos y diminutivos parece cercano y de confianza. Segundo, para mostrar cambios: cuando un personaje pasa de una manera a otra, algo cambió en la situación. Tal vez ganó confianza, tal vez se enojó, tal vez necesita que lo tomen en serio. Ese cambio es una pista que el lector tiene que leer.
Cómo clasificar una expresión
Para decir si una expresión es formal o popular, no basta con una sola palabra. El “usted”, por ejemplo, no siempre es formal: en Boyacá y en otras regiones mucha gente trata de usted, o de sumercé, a su propia familia, con todo el cariño. Por eso, cuando clasifiques, mira la expresión completa y responde estas preguntas:
- ¿Tiene fórmulas de cortesía o palabras técnicas? Va para formal.
- ¿Tiene diminutivos, exclamaciones, dichos o comparaciones de la vida diaria? Va para popular.
- ¿A quién se lo dice el personaje y en qué momento? La situación confirma la clasificación.
Y escribe siempre la razón: “es formal porque usa la fórmula de cortesía «le agradezco»” o “es popular porque exagera con una comparación de la vida diaria”. Una clasificación sin razón no se puede revisar.
En el teatro, recuerda que lo que va entre paréntesis son las acotaciones: dicen qué hacen los personajes y cómo es el lugar, pero no se dicen en voz alta. Las expresiones que vas a clasificar están en los parlamentos, es decir, en lo que dice cada personaje después de su nombre. La obra de esta lección es breve y fue inventada para esta lección.
Ejemplo resuelto
Dos mensajes sobre el mismo permiso
Liliana quiere ir al ensayo de la banda del colegio. Le escribe a la coordinadora: “Respetada coordinadora: le solicito permiso para salir a las diez, pues tengo ensayo de la banda”. Y le dice a su amiga: “¡Uy, parce, hoy me escapo un ratico al ensayo!”. Clasifica los dos mensajes.
Ver la solución paso a paso
Primer mensaje: “Respetada coordinadora” es un trato con título, y “le solicito” es una fórmula de cortesía. La oración es completa y explica la razón. Es formal.
Segundo mensaje: “¡Uy!” es una exclamación, “parce” es un trato de confianza, y “un ratico” es un diminutivo. “Me escapo” exagera con humor: Liliana no se va a escapar, va con permiso. Es popular.
Miro la situación: a la coordinadora le pide algo oficial, por escrito; a la amiga le cuenta una noticia, hablando. Cada mensaje está en su lugar.
Compruebo que ninguno está mal: si los cambiara, la coordinadora no tomaría en serio la petición y la amiga pensaría que Liliana está brava.
Respuesta: El mensaje a la coordinadora es formal (título, «le solicito», oración completa); el de la amiga es popular (exclamación, «parce», diminutivo). Los dos convienen en su situación.
Lectura · teatro
El tinto del ingeniero
Personajes: DOÑA OTILIA, dueña de la tienda de la vereda. EL INGENIERO HERNANDO, funcionario de la alcaldía.
(Una tienda de vereda, con un mostrador de madera, racimos de plátano colgados y un radio encendido. Afuera se ve una carretera destapada, llena de charcos. Entra el INGENIERO, con camisa de manga larga, un casco blanco en la mano y una carpeta.)
INGENIERO HERNANDO: Buenos días, señora. Mi nombre es Hernando Salcedo y vengo en representación de la oficina de obras públicas del municipio. ¿Usted es la propietaria del establecimiento?
DOÑA OTILIA: (Secándose las manos en el delantal.) La misma que viste y calza, mijo. ¿Qué se le ofrece? Siéntese, que lo veo asoleado.
INGENIERO HERNANDO: Muy amable. Me permito informarle que la administración municipal adelantará la pavimentación de la vía que comunica la vereda con el casco urbano.
DOÑA OTILIA: ¡Ay, Dios lo oiga! Esa carretera está vuelta nada. Cada vez que llueve eso se vuelve un barrizal, y los camiones del café se quedan enterrados hasta las orejas. A mí ya me han prometido el arreglo como mil veces.
INGENIERO HERNANDO: Comprendo su inconformidad, señora. Precisamente, el propósito de mi visita es socializar el cronograma de la obra con la comunidad y atender sus inquietudes.
DOÑA OTILIA: ¿Socializar qué? Hábleme clarito, mijo, que yo de cronogramas no sé nada. ¿Cuándo vienen las máquinas?
(El INGENIERO sonríe, deja el casco sobre el mostrador y se rasca la cabeza.)
INGENIERO HERNANDO: Tiene razón, doña. Se lo digo derecho: las máquinas llegan el lunes, empiezan por la curva del puente y, si no llueve mucho, en dos meses le dejamos esto como una mesa de billar.
DOÑA OTILIA: (Riéndose.) ¡Eso sí le entendí! Venga, tómese un tintico, que está recién colado.
INGENIERO HERNANDO: (Recibe el pocillo.) ¡Uy, qué tinto tan bueno! Con esto aguanto toda la jornada.
DOÑA OTILIA: Pues entonces, ingeniero, hagamos las cosas bien. (Se arregla el delantal y saca un cuaderno de debajo del mostrador.) En nombre de los vecinos de la vereda, le solicito que deje por escrito la fecha de inicio de la obra y el teléfono de la persona responsable.
INGENIERO HERNANDO: (Sorprendido.) Con mucho gusto, señora Otilia. Le dejo la información en el acta y le agradezco su colaboración.
DOÑA OTILIA: El agradecido va a ser usted cuando vea la carretera sin huecos. (Le guiña el ojo.) Y no se me pierda, que aquí el tinto es gratis para el que cumple.
(El INGENIERO escribe en la carpeta. Afuera, un camión pita en el barrizal. Se apagan las luces.)
Ejemplo resuelto
Las primeras palabras del ingeniero
Clasifica lo que dice el ingeniero en los párrafos 3 y 5 de «El tinto del ingeniero», y di por qué.
Ver la solución paso a paso
En el párrafo 3 saluda con «Buenos días, señora» y se presenta con nombre y apellido: «Mi nombre es Hernando Salcedo». Usa un título, “señora”, con alguien a quien no conoce.
Sigue con «vengo en representación de la oficina de obras públicas del municipio» y pregunta si ella es «la propietaria del establecimiento». Son palabras de oficina: en la vereda se diría “la dueña de la tienda”.
En el párrafo 5 usa una fórmula de cortesía, «Me permito informarle», y una palabra técnica, «pavimentación». La oración es larga, completa y sin exclamaciones.
Miro la situación: viene por la alcaldía, con su carpeta, a dar una información oficial. Todo lo que dice en estos dos párrafos es formal, y está bien que lo sea en ese momento. Lo que diga después lo clasifico aparte, porque la situación puede cambiar.
Respuesta: Las expresiones de los párrafos 3 y 5 son formales: título de cortesía, palabras de oficina como «establecimiento», la fórmula «Me permito informarle» y la palabra técnica «pavimentación».
Práctica
En el párrafo 3 de «El tinto del ingeniero», ¿cómo se presenta Hernando Salcedo?
Dice: «vengo en representación de la oficina de obras públicas del municipio». Los camiones del café los nombra doña Otilia en el párrafo 6, y no son de él.
Según doña Otilia en el párrafo 6, ¿qué pasa con la carretera cada vez que llueve?
Doña Otilia dice: «Cada vez que llueve eso se vuelve un barrizal, y los camiones del café se quedan enterrados hasta las orejas». El puente sale después, en el párrafo 10, y solo para decir por dónde empieza la obra.
¿Cuáles de estas expresiones dice doña Otilia? Marca todas.
Marca todas las que apliquen.
Doña Otilia dice «La misma que viste y calza», «Esa carretera está vuelta nada» y «Hábleme clarito». «Me permito informarle» y «Se lo digo derecho» son del ingeniero.
En el párrafo 10, el ingeniero dice que las máquinas van a empezar por la entrada del casco urbano.
Es falso. Dice que «las máquinas llegan el lunes, empiezan por la curva del puente». El casco urbano es a donde llega la vía, según el párrafo 5.
En el párrafo 13, doña Otilia le pide al ingeniero que deje por escrito la fecha de inicio de la obra.
Es verdadero: «le solicito que deje por escrito la fecha de inicio de la obra y el teléfono de la persona responsable».
¿Por qué el ingeniero habla de manera formal cuando llega a la tienda?
Al llegar, el ingeniero está en una situación oficial y frente a una desconocida: la manera formal es la que conviene.
En el párrafo 10, el ingeniero pasa a decir «Se lo digo derecho» y «como una mesa de billar». ¿Por qué cambia su manera de hablar?
El ingeniero ajusta su habla a la persona que tiene enfrente: con palabras técnicas no se entendían, y con expresiones populares sí.
En el párrafo 13, doña Otilia pasa a decir «le solicito que deje por escrito». ¿Por qué usa ahora una expresión formal?
Doña Otilia también sabe hablar de manera formal, y la usa cuando la situación lo pide: una petición a la alcaldía, a nombre de la comunidad.
¿Cuál de estas expresiones de la obra es formal?
«Comprendo su inconformidad» es formal: una palabra precisa en una oración completa y respetuosa, sin exclamaciones. Las otras dos son populares: una exageración y una comparación de la vida diaria.
Después de leer la obra, ¿cuál de los dos personajes habla mejor?
Ninguna manera de hablar es mejor que la otra. La obra muestra a dos personas que saben pasar de una a otra cuando la situación cambia.
¿En cuál de estas situaciones conviene más hablar de manera formal?
Una carta para la alcaldía va dirigida a una entidad oficial, se lee frente a muchas personas y queda en el acta: ahí conviene lo formal. El chiste y el fútbol son situaciones de confianza, donde lo popular es lo que conviene.
Reto
Completa los parlamentos de «El tinto del ingeniero».
Reto
¿Formal o popular? Pon cada expresión de la obra en su canasta.
Cierre
En resumen
La manera formal usa títulos, fórmulas de cortesía, palabras precisas y oraciones completas; conviene en situaciones oficiales y con desconocidos.
La manera popular usa trato de confianza, diminutivos, exclamaciones, comparaciones y dichos; conviene en la conversación de confianza.
Ninguna es mejor: la pregunta es cuál conviene con quién, dónde, para qué y si es oral o escrito.
Para clasificar una expresión se mira la expresión completa y la situación, y se escribe la razón.
En la literatura, cuando un personaje cambia de manera de hablar, algo cambió en la situación.
Vocabulario
- Expresión formal
La que se usa en situaciones oficiales o con personas que no conocemos: palabras precisas, fórmulas de cortesía y oraciones completas.
- Expresión popular
La de la conversación de confianza: diminutivos, exclamaciones, comparaciones, dichos y palabras de la región.
- Fórmula de cortesía
Frase fija que muestra respeto en una situación formal, como «le agradezco» o «me permito».
- Acotación
En el teatro, lo que va entre paréntesis y explica qué hacen los personajes o cómo es el lugar; no se dice en voz alta.
- Pavimentar
Cubrir una carretera con asfalto o concreto para que quede lisa y firme.
- Cronograma
Lista de las fechas en que se hará cada parte de un trabajo.
Guía para el docente
Tiempos
- Inicio · 5 min — Pida a dos estudiantes que pidan prestado un lápiz: uno a un compañero y otro a la rectora imaginaria. Anote en el tablero las dos frases y pregunte qué cambió.
- Explicación · 12 min — Presente las marcas de cada manera con una tabla de dos columnas y haga con el grupo el ejemplo de los dos mensajes de Liliana. Insista en que ninguna es mejor.
- Lectura · 13 min — Lean «El tinto del ingeniero» en voz alta con dos lectores. Pida al grupo que levante la mano cada vez que un personaje cambie de manera de hablar.
- Práctica · 15 min — Preguntas y retos. En las cestas, pida que digan en voz alta la marca que les hizo clasificar cada expresión.
- Cierre · 10 min — Por parejas, reescriban un parlamento de doña Otilia en manera formal y uno del ingeniero en manera popular. Lean los cambios y comenten en qué situación convendría cada versión.
Preguntas para el salón
- ¿Con quién hablas de manera formal en tu vida diaria? ¿Con quién de manera popular?
- ¿Qué habría pasado si el ingeniero hubiera seguido hablando de «socializar el cronograma»?
- ¿Por qué crees que doña Otilia saca el cuaderno justo cuando habla de manera formal?
Errores típicos
- Creer que lo formal es hablar bien y lo popular es hablar mal. Use los dos personajes de la obra: los dos usan las dos maneras y a los dos les sale bien cuando la escogen según la situación.
- Clasificar por una sola palabra, por ejemplo decir que todo lo que lleva «usted» es formal. Muestre que doña Otilia dice «¿Qué se le ofrece? Siéntese» con usted y en confianza. Pida mirar la expresión completa y la situación.
- Confundir las acotaciones con lo que dicen los personajes. Pida subrayar con un color los parlamentos y con otro lo que va entre paréntesis antes de clasificar.
- Clasificar sin dar la razón. Exija la fórmula «es formal o popular porque…» y la marca que lo prueba.
Tarea sugerida
Escuchar una conversación en la casa o en la tienda y anotar dos expresiones populares; luego escribir cómo diría esa misma idea un funcionario en una carta oficial.