Elegir y ordenar las ideas
Lo que vas a aprender
- Escoger las ideas que sirven al propósito de un discurso y descartar las que sobran.
- Reconocer en un discurso el saludo, la presentación del tema, las ideas en orden y el cierre.
- Señalar las palabras que ordenan las ideas de un discurso.
- Hacer el esquema de un discurso propio con sus ideas en un orden lógico.
Para qué
¿Para qué sirve esto?
Cuando alguien te cuenta algo leyendo, puedes volver atrás: si te perdiste, relees el párrafo. Cuando alguien te habla, no. Las palabras pasan y no regresan. Por eso un discurso desordenado cansa tanto: el público tiene que adivinar de qué se está hablando, cuál es la idea importante y cuándo se va a acabar.
Quien habla bien en público no dice todo lo que sabe. Escoge unas pocas ideas, las pone en un orden que se pueda seguir y le avisa al público en qué parte va. En esta lección vas a aprender a hacer esas dos cosas, elegir y ordenar, y vas a ver cómo lo hace una personera estudiantil que rinde cuentas ante su colegio.
Explicación
Elegir: no todo lo que sé cabe en mi discurso
Antes de hablar, casi siempre se te ocurren muchas más ideas de las que caben. Para escoger, pásalas una por una por tres preguntas:
- ¿Sirve a mi propósito? Si vas a invitar a una jornada, sirven el día, la hora, el lugar y la razón para ir. Una anécdota de tus vacaciones, aunque sea divertida, no sirve.
- ¿Le importa a mi público? Ya lo viste en la lección anterior: cada público necesita saber cosas distintas. Una idea que a los padres les interesa puede no decirles nada a los niños pequeños.
- ¿Cabe en mi tiempo? Con tres minutos, caben tres o cuatro ideas bien dichas. Diez ideas dichas a la carrera no se recuerdan.
Una idea que no pasa las tres preguntas sobra. Quitarla no empobrece el discurso: lo deja más claro. Pasa como al empacar una maleta para un paseo de un día: si metes todo lo que tienes, no encuentras nada.
Ordenar: las cuatro partes de un discurso
Un discurso que se entiende tiene casi siempre cuatro partes, en este orden:
- El saludo. Se nombra al público y, si conviene, se agradece el espacio: «Buenas tardes, profesores y compañeros».
- La presentación del tema. Se dice de qué se va a hablar y, muchas veces, cuántas ideas vienen y en qué orden. Es como mostrarle al público el mapa del camino antes de empezar a caminar.
- Las ideas en orden. Cada idea se desarrolla en su turno, con un dato o un ejemplo. No se mezclan: se termina una antes de empezar la siguiente.
- El cierre. Se agradece, se resume lo dicho o se deja una petición al público. El cierre avisa que el discurso terminó.
Qué orden escoger para las ideas
No hay un solo orden correcto. Lo que importa es que el público lo pueda seguir. Los más usados son:
- El orden del tiempo: lo que pasó primero, después y al final.
- El orden en que se anunció: si en la presentación dijiste «voy a hablar de A, B y C», hablas de A, de B y de C, en ese orden.
- De lo más importante a lo menos, o al revés, de lo pequeño a lo grande, para terminar con fuerza.
Las palabras que ordenan
Al hablar, el público no ve los párrafos ni los títulos. Por eso se usan palabras que ordenan, que hacen de señales de tránsito: «primero», «en segundo lugar», «luego», «después», «además», «por último», «para terminar». Cuando el público oye «por último», sabe que viene la última idea y se prepara para el cierre. Ya las conoces desde cuarto: aquí las vas a usar para hablar.
Ejemplo resuelto
Elegir las ideas: la bienvenida a los nuevos
Un estudiante de séptimo va a dar la bienvenida, en tres minutos, a los estudiantes que llegan nuevos al colegio. Anotó seis ideas. ¿Cuáles deja y cuáles quita? (El caso es inventado para esta lección.)
Ver la solución paso a paso
Escribo el propósito en una frase: que los nuevos se sientan bienvenidos y sepan lo básico para su primera semana. Escribo también el público: estudiantes de su edad, que no conocen el colegio.
Paso las seis ideas por las tres preguntas. Dónde queda cada cosa (los baños, el restaurante, la enfermería): sirve al propósito y les importa a los nuevos. Se queda. A quién pedir ayuda (el director de grupo, el personero): sirve y les importa. Se queda.
El horario del descanso y del restaurante: los nuevos lo necesitan desde el primer día. Se queda. Los grupos y clubes a los que se pueden unir: los ayuda a hacer amigos, que es parte de sentirse bienvenidos. Se queda.
El partido que su curso ganó hace dos años: es un buen recuerdo para él, pero no les sirve a los nuevos ni al propósito. Sobra. La historia de cómo se fundó el colegio, con todas sus fechas: puede ser interesante, pero no cabe en tres minutos ni es lo que los nuevos necesitan la primera semana. Sobra.
Reviso el tiempo: cuatro ideas, a menos de un minuto cada una, más el saludo y el cierre. Cabe en tres minutos sin correr.
Respuesta: Deja cuatro ideas (dónde queda cada cosa, a quién pedir ayuda, los horarios y los clubes) y quita dos (el partido y la historia del colegio), porque no sirven al propósito o no caben en el tiempo.
Ejemplo resuelto
Ordenar las ideas: el esquema de la bienvenida
Con las cuatro ideas que quedaron, ¿cómo arma el estudiante de séptimo el esquema de su discurso?
Ver la solución paso a paso
Saludo. «Bienvenidos, compañeros nuevos. Gracias, profesores, por este espacio».
Presentación del tema. Anuncio cuántas ideas vienen: «Les voy a contar cuatro cosas que me hubiera gustado saber en mi primera semana».
Ideas en orden. Escojo el orden en que los nuevos las van a necesitar: primero, dónde queda cada cosa (lo necesitan desde que entran); en segundo lugar, los horarios (los necesitan ese mismo día); después, a quién pedir ayuda; por último, los clubes (son para las semanas siguientes).
Cierre. Resumo y dejo una invitación: «Si se pierden, pregunten: todos fuimos nuevos alguna vez».
Reviso el esquema en voz alta, leyendo solo las palabras que ordenan: «primero», «en segundo lugar», «después», «por último». Si alguien oyera solo esas palabras, sabría en qué parte voy. El esquema está listo.
Respuesta: Saludo, presentación con el anuncio de las cuatro ideas, las cuatro ideas en el orden en que los nuevos las van a necesitar, cada una con su palabra que ordena, y un cierre con una invitación.
La rendición de cuentas de la personera
Ahora vas a leer el discurso de Marisela, personera estudiantil de un colegio, al terminar su periodo. Lo dice en la izada de bandera, ante el rector, los profesores y todos los estudiantes. Marisela, su colegio y lo que cuenta son inventados para esta lección.
Mientras lees, haz dos cosas. Busca las cuatro partes del discurso: dónde saluda, dónde presenta el tema, dónde están las ideas y dónde cierra. Y subraya las palabras que ordenan: ¿cuáles usa para pasar de una idea a la otra?
Lectura · discurso
Lo que prometí y lo que hicimos
Buenos días, señor rector, profesores, compañeras y compañeros. Gracias por darme unos minutos en esta izada de bandera.
Hace casi un año ustedes me eligieron personera estudiantil. En la campaña prometí cuatro cosas: arreglar los bebederos del patio, poner un buzón de sugerencias, organizar un torneo de microfútbol mixto y conseguir un techo para la cancha. Vengo a rendir cuentas, es decir, a contarles qué cumplí, qué no cumplí y por qué. Voy a hablar de las cuatro promesas en el mismo orden en que las hice.
Primero, los bebederos. Cuando empezó mi periodo, de los seis bebederos del patio funcionaban dos. Con el consejo estudiantil le escribimos una carta a la rectoría, y la asociación de padres pagó el arreglo. Desde marzo funcionan los seis, y en el descanso ya no hay filas largas para tomar agua.
En segundo lugar, el buzón de sugerencias. Lo pusimos al lado de la biblioteca, en una caja de madera que hicieron los de noveno en el taller. Cada viernes, el consejo estudiantil abría la caja y leía todos los papelitos. En total recibimos ochenta y tres. Las sugerencias que más se repitieron fueron dos: más libros de historietas y más bancas en el patio. La biblioteca ya compró veinte historietas; las bancas siguen en espera.
Después vino el torneo de microfútbol mixto. Jugaron dieciséis equipos, cada uno con al menos dos niñas y dos niños, y los árbitros fueron estudiantes de once que aprendieron el reglamento con el profesor de Educación Física. Al principio algunos decían que no iba a funcionar, pero la final entre séptimo y décimo llenó la cancha. Lo que más me gustó fue ver a los equipos darse la mano al terminar cada partido.
Por último, el techo de la cancha. Esta promesa no la cumplí, y quiero explicarles por qué, porque ustedes votaron también por ella. Cuando pedimos el presupuesto, el techo costaba mucho más de lo que el colegio tiene en todo el año para arreglos. Lo que sí logramos fue que la alcaldía lo pusiera en su lista de obras por estudiar. No es lo mismo que tenerlo, lo sé, pero la carta quedó radicada y quien sea personero después de mí puede seguirla.
Para terminar, quiero agradecer a los profesores que nos acompañaron, a la asociación de padres y, sobre todo, a ustedes, que me dieron su voto y sus ideas. Les dejo una petición: sigan echando sus papelitos en el buzón, porque ahí empezaron muchas de estas cosas. Muchas gracias.
Práctica
Pon cada párrafo del discurso de Marisela en su parte: saludo, introducción (la presentación del tema), cuerpo (las ideas en orden) y cierre.
Según el párrafo 2, ¿en qué orden dice Marisela que va a hablar de sus promesas?
En el párrafo 2 dice: «Voy a hablar de las cuatro promesas en el mismo orden en que las hice». Y así lo hace: bebederos, buzón, torneo y techo, como los nombró en la campaña.
Según el párrafo 3, ¿cuántos bebederos del patio funcionaban cuando empezó el periodo de Marisela?
El párrafo 3 dice: «de los seis bebederos del patio funcionaban dos». Los seis funcionan después del arreglo, «Desde marzo».
En el párrafo 6, Marisela dice que la promesa del techo de la cancha no la cumplió.
Es verdadero. Dice: «Esta promesa no la cumplí, y quiero explicarles por qué». Lo que logró fue que la alcaldía pusiera el techo en su lista de obras por estudiar.
¿Con qué palabras empieza Marisela la idea del torneo de microfútbol, en el párrafo 5?
El párrafo 5 empieza: «Después vino el torneo de microfútbol mixto». «En segundo lugar» abre el párrafo del buzón, y «Por último», el del techo.
Según el párrafo 4, la sugerencia que más se repitió en el buzón fue arreglar los bebederos.
Es falso. Las que más se repitieron fueron «más libros de historietas y más bancas en el patio». Los bebederos eran una promesa de la campaña, del párrafo 3.
¿Para qué nombra Marisela sus cuatro promesas en el párrafo 2, antes de hablar de cada una?
Anunciar las cuatro promesas es mostrar el mapa del camino: el público sabe qué viene y en qué orden.
En el párrafo 6, Marisela cuenta cuánto costaba el techo comparado con lo que tiene el colegio para arreglos. ¿Para qué da esa información?
Marisela explica la causa: el techo costaba más de lo que el colegio tiene para arreglos. No culpa a nadie ni pide dinero.
En un borrador, Marisela tenía en el párrafo 5 esta frase: “Mi equipo favorito de la televisión ganó la liga el domingo pasado”. Al final la quitó. ¿Hizo bien?
La frase no sirve al propósito: rendir cuentas de las promesas. Por eso sobra, aunque sea corta y aunque el párrafo hable de fútbol.
Un compañero le sugirió a Marisela empezar las ideas por el techo, la promesa que no cumplió, y después hablar de las otras tres sin ningún orden. ¿Qué es lo más claro para el público?
El público ya oyó la lista en el párrafo 2: seguir ese orden le permite saber en qué parte va. Marisela habla del techo con franqueza aunque vaya al final.
Yineth prepara un discurso de dos minutos para invitar a su curso a la feria de ciencias. ¿Cuál de estas ideas sobra?
El paseo a la playa no sirve al propósito de invitar a la feria ni cabe en dos minutos. El día, la hora, el lugar y los proyectos son justo lo que el público necesita para decidir ir.
¿En qué orden van las partes de un discurso que se entiende?
Primero se saluda al público, después se presenta el tema, luego vienen las ideas una por una y al final el cierre, que avisa que el discurso terminó.
Reto
Completa las frases del discurso con la palabra que ordena que usó Marisela.
Reto
Une cada parte del discurso con lo que se hace en ella.
Cierre
En resumen
Para elegir las ideas de un discurso, cada una pasa por tres preguntas: ¿sirve a mi propósito?, ¿le importa a mi público?, ¿cabe en mi tiempo?
Un discurso que se entiende tiene saludo, presentación del tema, ideas en orden y cierre.
Las ideas pueden ir en el orden del tiempo, en el que se anunciaron o de la más importante a la menos; lo que importa es que el público lo pueda seguir.
Las palabras que ordenan («primero», «en segundo lugar», «por último») le avisan al público en qué parte va el discurso.
Vocabulario
- Rendir cuentas
Contarle a quien te eligió o te dio una tarea qué hiciste, qué no hiciste y por qué.
- Personero estudiantil
Estudiante elegido por sus compañeros para promover y defender sus derechos y deberes en el colegio.
- Palabras que ordenan
Palabras y frases como «primero», «en segundo lugar», «después» y «por último», que le avisan al público en qué parte del discurso va.
- Esquema
Lista corta, en orden, de las partes y las ideas de un texto, que se hace antes de escribirlo o de decirlo.
- Radicar
Entregar un documento en una oficina, que lo recibe con fecha y un número para responderlo.
Guía para el docente
Tiempos
- Inicio · 5 min — Diga en voz alta, a propósito, un aviso desordenado (la hora antes del evento, una anécdota en la mitad) y pregunte qué entendieron.
- Explicación · 12 min — Resuelvan juntos los dos ejemplos de la bienvenida: primero las tres preguntas para elegir, después el esquema con sus palabras que ordenan.
- Lectura · 10 min — Una voluntaria lee en voz alta el discurso de Marisela. El curso levanta la mano cada vez que oye una palabra que ordena.
- Práctica · 13 min — Primero, la escena en la que cada párrafo del discurso de Marisela se pone en su parte (saludo, introducción, cuerpo y cierre); después, preguntas y retos. En las críticas, pida que defiendan su respuesta con una frase del discurso.
- Producción · 10 min — Cada alumno escoge un tema (una propuesta para el curso, una invitación, la rendición de cuentas de un cargo del salón), anota ideas, tacha las que sobran y arma su esquema. Evalúe con la rúbrica.
Preguntas para el salón
- ¿Por qué crees que Marisela habló de la promesa que no cumplió en lugar de callarla?
- ¿Qué pasaría con el discurso si quitáramos todas las palabras que ordenan?
- ¿Qué idea de un discurso que hayas oído (en una izada, en una reunión) te pareció que sobraba?
Errores típicos
- Meter en el discurso todo lo que se sabe del tema. Pida que pasen cada idea por las tres preguntas y que tachen en el cuaderno las que no pasan.
- Empezar a desarrollar las ideas sin presentar el tema. Pregunte: si fueras el público, ¿sabrías de qué te van a hablar después del saludo?
- Mezclar dos ideas en el mismo turno y volver a una que ya se había dicho. Pida que numeren las ideas del esquema y que digan una sola idea por número.
- Usar «por último» antes de la última idea, o repetir «después» en todas. Lean el esquema leyendo solo las palabras que ordenan: deben ir de la primera a la última sin repetirse.
Tarea sugerida
Escuchar un discurso o un anuncio largo (en la izada, en la emisora, en una reunión del barrio) y anotar sus palabras que ordenan y una idea que, a su juicio, sobraba.