Lenguaje 6.º

Mi discurso

55 min · DBA 7

Lo que vas a aprender
  • Hacer el plan de un discurso propio con su público, su propósito, sus ideas en orden y su voz.
  • Reconocer en un discurso modelo cómo se adecúa a su público y cómo ordena sus ideas.
  • Anticipar una duda del público y responderla dentro del discurso.
  • Pronunciar un discurso propio ante el curso siguiendo su plan.

Para qué

¿Para qué sirve esto?

En esta unidad aprendiste tres cosas por separado: a mirar a tu público antes de hablar, a elegir y ordenar tus ideas y a usar la voz para que lo que dices llegue. En esta lección las vas a juntar para preparar y pronunciar tu propio discurso.

Un discurso propio da miedo, y es normal. Casi todo ese miedo baja cuando uno sabe exactamente qué va a decir, a quién y cómo. Para eso sirve el plan: es el mapa que llevas en la cabeza (o en una tarjeta) cuando te paras frente al público. Vas a ver el plan de un estudiante que propone una campaña de lectura, a leer su discurso y, al final, a hacer el tuyo.

Explicación

Las cuatro decisiones del plan

Antes de escribir una sola frase del discurso, el plan responde cuatro preguntas. Ya las conoces de las lecciones anteriores; aquí van juntas:

  1. ¿A quién le hablo? (el público). Su edad, lo que ya sabe del tema, lo que le interesa y lo que le puede preocupar. También el contexto: el lugar, el tiempo que tienes y si la ocasión es formal o cercana.
  2. ¿Para qué hablo? (el propósito). Escríbelo en una frase que empiece con «Quiero que mi público…»: «Quiero que mi público se inscriba en el club de ajedrez», «Quiero que mi público sepa cómo se usa la biblioteca». Si no cabe en una frase, todavía no está claro.
  3. ¿Qué digo y en qué orden? (las ideas). Escoges pocas ideas, las que sirven al propósito, le importan al público y caben en el tiempo, y las pones en orden: saludo, presentación del tema, ideas con sus palabras que ordenan y cierre.
  4. ¿Cómo lo digo? (la voz). Decides el volumen según el lugar, dónde vas a hacer pausas, qué frase dirás más despacio y qué tono pide cada parte.

Pensar en lo que el público podría objetar

Cuando el propósito es que el público haga algo (unirse a una campaña, inscribirse, venir a una jornada), conviene ponerse en su lugar y preguntarse: ¿qué razón podría tener para no hacerlo? A esa duda o razón en contra se le llama objeción. Si el público piensa «eso es muy caro» o «yo no tengo tiempo» y el discurso no lo responde, la objeción se queda en su cabeza y el discurso no logra lo que quería.

Una buena manera de responder es nombrar la duda en voz alta, como si la dijera el propio público, y contestarla enseguida con una solución sencilla. Así el público siente que quien habla lo entiende.

Del plan a la tarjeta

No hace falta aprenderse el discurso de memoria palabra por palabra: eso suele salir rígido, y si se olvida una frase, se olvida todo. Es mejor llevar una tarjeta con el esquema: las palabras que ordenan, una palabra clave por idea y las marcas de voz más importantes, como [pausa] o [despacio]. Con la tarjeta en la mano, ensayas en voz alta dos o tres veces, mejor ante alguien que te diga si te entendió.

Al terminar, revisa tu discurso con estas preguntas: ¿el saludo nombra a mi público?, ¿se entiende de qué voy a hablar desde el comienzo?, ¿cada idea tiene su palabra que ordena?, ¿respondí la duda más probable del público?, ¿mi voz cambia donde tiene que cambiar?

Ejemplo resuelto

Un plan distinto: invitar al club de ajedrez

Una estudiante de sexto quiere que los de quinto se inscriban en el club de ajedrez del colegio. Tiene tres minutos en la dirección de grupo de quinto. ¿Cómo hace su plan? (El caso es inventado para esta lección.)

Ver la solución paso a paso
  1. Público. Niños de diez u once años, en su salón. Muchos han visto un tablero, pero pocos saben jugar. Les interesan los juegos y los retos; les puede preocupar que el ajedrez sea aburrido o difícil.

  2. Propósito. «Quiero que mi público se inscriba en el club de ajedrez». Cabe en una frase: está claro.

  3. Ideas en orden. Saludo cercano. Presentación: «Les vengo a invitar a un juego de reyes y caballos». Primero, qué se hace en el club; en segundo lugar, que no hay que saber jugar, porque allí enseñan desde cero (esa es la respuesta a la duda más probable); por último, cuándo y dónde se reúne. Cierre con la invitación a apuntarse en la lista.

  4. Voz. Volumen normal, porque es un salón. Tono alegre en la presentación. Pausa larga después de preguntar «¿Quién cree que el ajedrez es aburrido?». Más despacio al dar el día y el lugar, que es lo que no deben olvidar.

Respuesta: Público: niños de quinto que casi no saben jugar. Propósito: que se inscriban. Ideas: qué se hace, que enseñan desde cero y cuándo y dónde, con su saludo y su cierre. Voz: volumen de salón, tono alegre, una pausa tras la pregunta y despacio en el dato.

El discurso modelo: «Un libro en la mochila»

Ahora vas a leer el discurso de Fermín, un estudiante de sexto, que propone una campaña de lectura a los estudiantes de sexto y séptimo de su colegio, reunidos en el patio cubierto durante la hora de dirección de grupo. Fermín, su colegio y su campaña son inventados para esta lección.

Mientras lees, busca las cuatro decisiones de su plan: a quién le habla, para qué, en qué orden pone sus ideas y qué duda del público responde.

Lectura · discurso

Un libro en la mochila

  1. Buenos días, compañeros de sexto y de séptimo. Gracias, profesores, por prestarme estos minutos de la dirección de grupo.

  2. Me llamo Fermín Ocoró, estoy en sexto B y vengo a proponerles una campaña que se llama «Un libro en la mochila». La idea es sencilla: que cada uno cargue siempre un libro, como carga el cuaderno o la lonchera, y lo lea en los ratos de espera del día. Les voy a contar por qué se me ocurrió, cómo funciona y qué ganamos.

  3. Primero, por qué se me ocurrió. Hace un mes anoté en una libreta cuánto tiempo pasaba esperando: en la fila del restaurante, en el bus de la ruta, mientras llegaba el profesor de la siguiente clase. Al sumar, me dio casi una hora al día. Una hora en la que miraba el piso o la pantalla del celular de otro.

  4. En segundo lugar, cómo funciona. Cada uno escoge el libro que quiera: de historietas, de fútbol, de miedo, de dinosaurios o de recetas. No hay examen ni resumen. Solo hay una regla: cuando tengas que esperar, en vez de aburrirte, abres el libro.

  5. Algunos estarán pensando: «Yo no tengo libros en la casa». No se preocupen. La biblioteca del colegio presta libros por quince días, y el bibliotecario me prometió separar una repisa solo para la campaña. Y si alguien termina un libro, puede cambiarlo con un compañero.

  6. Por último, qué ganamos. Quien lee un rato cada día aprende palabras nuevas sin darse cuenta, entiende mejor lo que le piden en las tareas y, sobre todo, deja de aburrirse en las filas. A mí ya me pasó: en la ruta del bus me leí dos libros de piratas, y el trayecto se me pasó volando.

  7. Para terminar, les hago una invitación. El lunes, traigan un libro en la mochila. Uno solo. Y si alguien les pregunta por qué, díganle que es parte de la campaña. Les aseguro que la espera se les va a hacer más corta. ¡Muchas gracias!

Ejemplo resuelto

El plan del discurso de Fermín

Reconstruye el plan de Fermín a partir de su discurso: público, propósito, ideas en orden y voz.

Ver la solución paso a paso
  1. Público. Lo dice el saludo: «Buenos días, compañeros de sexto y de séptimo». Son estudiantes de su edad, y el lugar es el patio cubierto, durante la dirección de grupo. Por eso el trato es cercano y sin palabras difíciles.

  2. Propósito. Está en la presentación: «vengo a proponerles una campaña», que se llama igual que el discurso. Con la regla “Quiero que mi público…” quedaría: quiero que mis compañeros carguen un libro y lo lean mientras esperan.

  3. Ideas en orden. Fermín anuncia el orden: «Les voy a contar por qué se me ocurrió, cómo funciona y qué ganamos». Y lo cumple con sus palabras que ordenan: «Primero, por qué se me ocurrió», «En segundo lugar, cómo funciona», «Por último, qué ganamos». Antes del último punto mete un párrafo que no anunció; ese párrafo lo vas a analizar tú en las preguntas.

  4. Cierre. Empieza con «Para terminar, les hago una invitación» y pide una sola acción, con día: «El lunes, traigan un libro en la mochila».

  5. Voz. El discurso no trae corchetes, así que la voz la decide quien habla. En un patio cubierto, volumen alto. Tono alegre y más rápido al contar lo de los piratas. Y despacio en «El lunes, traigan un libro en la mochila», que es la acción que no deben olvidar.

Respuesta: Público: compañeros de sexto y séptimo en el patio cubierto. Propósito: que se unan a la campaña. Ideas: por qué, cómo funciona, qué ganamos, con saludo, presentación y cierre. Voz: volumen alto de patio, tono alegre y más rápido en lo de los piratas, y despacio en la invitación.

Práctica

Según el párrafo 2, ¿qué tres cosas anuncia Fermín que va a contar?

Según el párrafo 4, quienes se unan a la campaña tendrán que hacer un resumen de cada libro.

Según el párrafo 5, ¿por cuánto tiempo presta libros la biblioteca del colegio?

En el párrafo 3, Fermín cuenta que al sumar sus esperas le dio casi una hora al día.

¿Para qué escribe Fermín el párrafo 5, el que empieza con «Algunos estarán pensando»?

En el párrafo 4, Fermín dice que se puede escoger un libro «de historietas, de fútbol, de miedo, de dinosaurios o de recetas». ¿Por qué esa lista conviene a su público?

En el cierre, Fermín dice: «El lunes, traigan un libro en la mochila. Uno solo». ¿Qué busca al pedir «Uno solo»?

Una compañera opina que Fermín debió empezar con la invitación del párrafo 7 y dejar para el final por qué se le ocurrió la campaña. ¿Tiene razón?

Daniela va a proponer, ante la asamblea de padres, una campaña para que las familias lean con sus hijos. En su plan escribió: «Público: padres. Saludo: ¡Quiubo, parceros! Voz: muy rápido para no aburrirlos». ¿Corresponde el plan a su público?

Marca lo que debe tener el plan de un discurso antes de pronunciarlo.

Marca todas las que apliquen.

Reto

Completa las frases del discurso de Fermín.

Reto

Crucigrama del discurso oral.

Cierre

En resumen

  • El plan de un discurso responde cuatro preguntas: a quién le hablo, para qué, qué digo y en qué orden, y cómo lo digo.

  • El propósito se escribe en una frase que empieza con «Quiero que mi público…».

  • Si el discurso pide algo, conviene anticipar la duda del público y responderla con una solución sencilla.

  • Se habla con una tarjeta de esquema, no de memoria, y se ensaya en voz alta antes de pronunciarlo.

Vocabulario

Propósito

Lo que quien habla quiere lograr con su discurso: informar, invitar, agradecer, convencer de unirse a algo.

Campaña

Conjunto de acciones organizadas, durante un tiempo, para lograr que mucha gente haga algo o cambie una costumbre.

Objeción

Una duda o una razón en contra que el público podría tener ante lo que se le propone.

Plan del discurso

Lo que se decide antes de hablar: público, propósito, ideas en orden y cómo se usará la voz.

Guía para el docente

Tiempos

Preguntas para el salón

Errores típicos

Tarea sugerida

Ensayar el discurso en la casa ante alguien de la familia, pedirle que diga cuál fue la idea que más recuerda, y comparar su respuesta con el propósito del plan.